Decálogo para el Periodismo de Tragedias

Decálogo para el Periodismo de Tragedias

En la era de la información digital, el Periodismo sufre la que probablemente sea su mayor crisis de credibilidad. La carrera por ser los primeros en informar, la casi necesidad de instantaneidad y actualización constante, a menudo se traduce en una cierta dejadez ética, e incluso en fatales errores que, cuando se trata de informar sobre tragedias, pueden agravar aún más el daño causado por ésta. En base ello el pasado mes de mayo la Asociación de Prensa de Madrid (APM) celebró, bajo el título “Tragedias y periodistas en la era digital”, el XVII Laboratorio de Periodismo de cuyas conclusiones la APM ha elaborado el decálogo de recomendaciones para informar sobre tragedias  que hoy os traigo. Continue reading

Periodismo de un vistazo, la nueva era que llega con el Apple Watch

Aunque los dispositivos wearables o "vestibles" existen desde hace más de un par de años ha sido la llegada del Apple Watch la que parece haber revolucionado un segmento en el que hasta ahora pocos creían pero del que ahora se habla como el futuro. Sus aplicaciones son enormes, ¿tal vez infinitas?, especialmente en el terreno de la salud pero también parece haber provocado un interesante movimiento de fichas en el periodismoThe New York Times habla del "glance journalism" o "periodismo de un vistazo", una nueva forma de consumir la información de actualidad, una "nueva forma de contar historias" sin embargo ¿estamos ante más de lo mismo? ¿Será efectivamente una nueva manera de comunicar o también una nueva forma de hacer periodismo? ¿Cómo podría afectar a un sector ya tocado por una fuerte crisis de credibilidad?

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Luces y sombras de las nuevas tecnologías de la información aplicadas al periodismo (y III): ventajas y riesgos

El nuevo periodismo digital      Finalizamos esta breve serie de artículos que comenzamos hace en torno a un mes señalando de forma breve pero exhaustiva aquellas ventajas y desventajas provocadas por la irrupción de las nuevas tecnologías de la información en el ejercicio de la profesión periodística.

      En este sentido, los profesores Lourdes Martínez Rodríguez y Antonio Parra Pujante[1], ambos profesores de la Universidad de Murcia, realizan una acertada síntesis de las ventajas que internet aporta al desarrollo de la especialización periodística y que podemos aplicar al ejercicio de la profesión periodística en general:

  • Superación de los límites espacio-temporales.
  • De ello deriva la posibilidad de una mayor profundización y contextualización de los contenidos especializados a través de enlaces hipertextuales, contenido multimedia, vínculos a otras noticias, a documentación, a bases de datos o a las propias fuentes implicadas.
  • Inclusión y tratamiento de temas específicos y diferenciados, es decir, contenidos más locales, próximos y personalizados. Una mayor segmentación de audiencias que sin embargo permite llegar a un público más amplio y geográficamente disperso.
  • Internet se convierte en una eficaz herramienta para el periodista especializado pues le facilita el acceso a grandes bases de datos y documentales, le abre la posibilidad de contactar con fuentes especializadas y con ciudadanos implicados, y le ofrece múltiples posibilidades para abordar el tratamiento de un tema específico recurriendo al hipertexto, el multimedia y la interactividad.
  • La Red permite un mayor conocimiento del receptor/usuario, por la posibilidad de “feedback” e interacción; los públicos se hacen más activos, críticos y exigentes, dejan de ser receptores pasivos para convertirse en productores de contenidos.
  • Facilita el acceso a todo tipo de medios y fuentes, lo que repercute en un aumento del nivel cultural de los receptores y les convierte en implacables jueces del contenido informativo de los medios.
  • Facilita el desarrollo del periodismo de servicio mediante la aportación de datos útiles por parte tanto de periodistas como de los usuarios y las propias fuentes.
  • Proporciona cierta democratización de la información en el doble sentido del libre acceso a una pluralidad de fuentes por un lado, y de la posibilidad del usuario de crear y difundir contenidos por otro.
  • La instantaneidad (actualización constante) sustituye a la periodicidad; y se amplía el período de vigencia de los relatos, ahora almacenados y accesibles por tiempo ilimitado.

@jalfocea en Flipboard

En esta misma línea, los autores resumen además los riesgos de internet:

  • La instantaneidad y la actualización constante comportan riesgos para el desarrollo de contenidos periodísticos; la pugna por dar la noticia antes que la competencia provoca errores y el afloramiento de datos no suficientemente contrastados; o bien que entre las rutinas periodísticas acabe predominando las labores de edición y reelaboración de textos con la premisa de actualizar constantemente, sin tiempo para el análisis, la reflexión y la contextualización.
  • Excesiva dependencia de internet. Abuso del recurso a documentación e información digital (ciberfuentes) en detrimento del contacto personal con los protagonistas de la noticia, lo que puede restar interés humano a la información.
  • Sobreabundancia de información, y deficiente calidad de la misma, que dificulta al usuario poder diferenciar las fuentes útiles, creíbles y verídicas del ruido informativo o los intentos de “infoxicación”.
  • Proliferación de bulos, falsedades, rumores, etcétera debido al mal uso y abuso de formas alternativas de comunicación como foros, blogs, redes sociales…
  • Incremento de la dificultad de determinar la fiabilidad de las fuentes y la veracidad de las aportaciones ciudadanas.

 La “actualización constante” frente al debido tratamiento de la información: un ejemplo real.

      Respecto a los riesgos o peligros derivados de la instantaneidad y/o actualización constante, la periodista Carme Chaparro[2] elabora una profunda e interesante reflexión con ocasión del atentado ocurrido en Boston a mediados del pasado mes de abril de 2013 y su tratamiento inmediato por los medios de información. En este post Chaparro señala como “durante las primeras horas de caos del atentado de Boston, la cifra de fallecidos que daban los medios de comunicación locales osciló entre ninguna, dos y doce. En el fragor del momento, algunos olvidaron la prudencia.  ¿Por qué? Porque cada vez vamos más y más rápido.” Relaciona esa supuesta necesidad por ser el primero en ofrecer la noticia con sus peligros más evidentes: la no contrastación de la información (por una, también supuesta, falta de tiempo) y por lo tanto la difusión de informaciones erróneas, junto con la necesidad de mantener unos principios éticos y morales, profesionales, que eviten, en este tipo de acontecimientos, provocar aún más dolor que el ya ocasionado por el hecho en sí. Lo mismo ocurre con el tratamiento de las imágenes: “Y a veces olvidamos la prudencia. Como en el baile de cifras de muertos de Boston. O en algunas de las fotos que colgaron los periódicos en sus webs (¿habéis visto las de personas con pies y piernas amputados?)”. La solución propuesta por la periodista es simple y evidente: “siempre piensa en las familias (…)Y es que siempre estás a tiempo de subir la cifra de víctimas mortales, pero tirar al alza sin confirmación oficial (o si tú no estás allí delante contando cadáveres) es una imprudencia. De la misma manera que cuando algún medio da por fallecida a una persona que no lo está: cuidado, mucho cuidado.”

Atentado en Boston (Abril, 2013)

Atentado en Boston (Abril, 2013)

            Como conclusión a esta serie de tres artículos no podemos señalar más que los aspectos positivos y negativos de las TIC están ahí. Cada cual debe valorarlo adecuadamente y en base a un conocimiento adecuado pero lo indudable es que un NO adecuado uso de las mismas, por necesidad conduce a ciertos riesgos y a un tratamiento deficiente de la información impropio de cualquier periodista que se considere profesional.


[1] MARTÍNEZ RODRÍGUEZ, Lourdes y PARRA PUJANTE, Antonio: Periodismo especializado. Teoría y práctica de la especialización informativa. Murcia : Diego Marín, 2010.

LUCES Y SOMBRAS DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN APLICADAS AL PERIODISMO (II): “Infonomía”.

Alfons Cornellá

      Continuamos hoy el artículo iniciado hace un par de semanas señalando que uno de los grandes retos planteados por la nueva, o no tan nueva situación, y derivada directamente de la multiplicación de fuentes y contenidos es el de la gestión eficiente de la información. A este respecto Alfons Cornellá[1] señala la necesidad de un término específico que institucionalice la gestión inteligente de información dentro de las ciencias de la información y la documentación, la infonomía, apoyando tal necesidad en la abundancia de información disponible en nuestra sociedad actual. Dicha necesidad de una gestión inteligente (y eficiente) de la información por parte de profesionales y organizaciones viene justificada por:

  • Los avances en tecnología de la información y comunicación han sido más rápidos que nuestra capacidad para absorber, manejar, valorar la información.
  • Desmitificación de internet al que define como “mero instrumento” para “un mejor uso de la información que presenta.
  • Necesidad de diseñar la información de manera más comprensible.
Alfons Cornellá

Alfons Cornellá

      Cornellá añade: “… si la empresa es información, todos los que trabajan en ella son gestores de información (…) y cada uno de sus componentes dedicará una parte cada vez más importante de su jornada a crear, manejar o proyectar información” y más adelante señala que “va a ser preciso que emerja una disciplina consagrada a desarrollar los conocimientos necesarios para mejorar la utilización inteligente de la información en las organizaciones”; y más adelante, en la página 329, apoya una vez mas la necesidad de unos estudios de infonomía: “…el mundo al que vamos es uno en el que todos seremos gestores de información.”.

      Cornellá parte de la premisa de que “las organizaciones son información”. La sociedad de la información en la que nos hallamos inmersos se caracteriza fundamentalmente por el papel esencial de la información y su capacidad para transformar, o al menos modificar, aspectos económicos, empresariales, sociales, etcétera de nuestro día a día, provocando en definitiva un cambio radical en las actividades productivas hacia el sector terciario. La multiplicación de las fuentes ha traído consigo una cantidad ingente de información disponible que, debidamente tratada, constituye una ventaja para las organizaciones pues, teniendo la información adecuada se está en mejores condiciones para tomar decisiones acertadas por ello, las organizaciones son información. Y de ahí también deriva la necesidad planteada de gestionar eficazmente la información.

      Los gestores de información ya existen, pero dada la importancia actual de la información, y la previsiblemente mayor aún importancia futura que tendrá, se hace necesaria la existencia de profesionales exclusivamente dedicados a la gestión eficaz de la información, desde diversas perspectivas, y ello deriva en la necesidad de un término concreto que los defina, así como la reglamentación de una formación concreta en ello. El término es infonomía. La explicación etimológica corrobora tal decisión sin dejar lugar a dudas: si economía es, etimológicamente, la gestión de la casa (de los bienes), la infonomía no puede ser otra cosa que la gestión de la información, en el sentido, claro está, de gestión eficiente.

Otra idea planteada por Cornellá en el mismo artículo es la de “diseñar información de manera que sea más comprensible será fundamental”, algo evidente si aceptamos como comunicación perfecta aquella que permite que el mensaje lanzado por el emisor sea asumido por el receptor de igual forma en que aquel lo concibió.


[1] CORNELLÁ, Alfons: “Hacia la infonomía”, publicado en Infonomía.com La empresa es información, págs. 321-334, 2000.

[Extracto de mi proyecto de fin de carrera]

Luces y sombras de las nuevas tecnologías de la información aplicadas al Periodismo (I)

"No es oro todo lo que reluce" Algunos aspectos negativos de la introducción de las TIC en el Periodismo
"No es oro todo lo que reluce" Algunos aspectos negativos de la introducción de las TIC en el Periodismo

“No es oro todo lo que reluce” Algunos aspectos negativos de la introducción de las TIC en el Periodismo

Inmersos como nos encontramos en plena Sociedad de la Información, tal vez resulte un tanto complicado observar algunos aspectos negativos que la aplicación de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación pueden conllevar en el contexto de la profesión periodística. Sin embargo, los riesgos derivados de un uso no adecuado están ahí.

      En la actualidad, existe un importante debate entre quienes defienden la cultura del texto impreso contra la “invasión” del texto digital. Algunos piensan que el periodismo digital atenta contra la permanencia de diarios y revistas; otros en cambio, ven en internet el futuro de la información y señalan ventajas del periodismo digital que acabarán por imponerse al periodismo tradicional. Ignacio Ramonet sostiene que los medios tradicionales fueron considerados hasta ahora el cuarto poder por su posibilidad de controlar los poderes legislativo, ejecutivo y judicial; en su opinión, los medios digitales conformarían el quinto poder, capaz además de garantizar el derecho a la información y la libre expresión del pensamiento, función que el periodismo en los medios tradicionales no desarrolla. Sin embargo, Carlos Scolari reflexiona que “el periodismo digital sufrió el mismo proceso ascendente descendente de las punto.com. Se esperaban grandes negocios que no funcionaron tal cual las grandes empresas lo esperaban”. Scolari señala que la renovación no reside en el modo de hacer periodismo de los medios digitales sino en el modo con que la gente los lee: “La pantalla está imponiendo nuevos modos de lectura y la prueba de esto es que los medios impresos adquieren elementos de la página digital. El texto electrónico remodela cognitivamente a los usuarios y a su vez éstos remodelan los textos electrónicos (interfaces) al usarlos”.

            En cualquier caso, estemos o no de acuerdo total o parcialmente con estas u otras afirmaciones, lo cierto es que la aplicación de las TIC ha provocado innumerables transformaciones dentro de gigantesco ámbito de la información y la comunicación. Sin entrar en polémicas, trataremos a continuación de señalar algunos de esos aspectos dejando, en la medida de lo posible al lector, decidir sobre su positividad o negatividad:

  • acercamiento virtual entre personas y entre personas e informaciones: el acceso entre personas o a los mensajes puede ser efectuado desde cualquier lugar sin importar el punto geográfico donde se generó el mensaje.
  • Ruptura de los límites temporales y los ritmos de trabajo: actualización constante, acceso inmediato a la información, etc.
  • Cambios en la estructura de las redacciones de los medios.
  • Cambios en los modelos de negocio.
  • Cambios en la relación periodista-empresa: tendencia al trabajo autónomo (freelance).
  • Cambios en la relación periodista-usuario.
  • Cambios en las formas de trabajo.
  • Nuevas exigencias al profesional de la información: periodista polivalente o multimedia.
  • Posibilidad de acceder directamente a la información de nuestro interés así como de elegir la forma en que seguimos el mensaje (hipertextualidad).
  • Posibilidad de complementar la información, sobre un mismo soporte, con todas las formas expresivas posibles: texto, imagen fija, video, audio. (multimedialidad).
  • Interactividad sujeto-sujeto y sujeto-objeto.
  • Accesibilidad a una cantidad de información impensable hace sólo unas décadas (¿exceso de información?¿dudas en la credibilidad de la información? à INFOXICACIÓN)
  • Por primera vez, periodista y usuario tienen potencialmente acceso a las mismas fuentes.
  • Evolución desde consumidor de información (sujeto pasivo) a usuario de información (sujeto activo que no sólo escoge la forma en cómo accede a la información sino que en muchas ocasiones participa en la generación de la noticia).
  • Cambios en los géneros periodísticos o aparición de los llamados nuevos géneros ciberperiodísticos.
  • Etcétera…

Continuará…

[extracto adaptado de mi proyecto de fin de carrera, junio 2013]

Periodismo social (y III): periodismo ciudadano, participativo o “cooperiodismo”

Periodismo Ciudadano; el problema de la veracidad

      El llamado Periodismo 2.0, o periodismo ciudadano, no se limita al Blog, si bien éste, por sus características intrínsecas ya comentadas en posts anteriores, resalte sobre el resto. El fundamento de todo ello es la interactividad, y la posibilidad de cualquier ciudadano de emitir juicios, opiniones, comentarios e incluso publicar noticias. La gran diferencia y, a su vez, el aspecto más problemático y polémico, es que NO es necesario ser periodista para publicar en internet.

Periodismo Ciudadano; el problema de la veracidad

Periodismo Ciudadano; el problema de la veracidad

            Foros, chats, listas de distribución, wikis, redes sociales tipo Facebook, Twitter, comentarios en noticias publicadas por medios digitales y un largo etcétera, son los lugares virtuales de expresión de la ciudadanía de la Sociedad de la Información.

            Este periodismo participativo ha derivado en lo que últimamente se denomina “Cooperiodismo”, que no es si no la cooperación entre profesionales de la información y medios por un lado, y ciudadanos por otro. Es una transformación en las relaciones medio-usuario, o periodista-usuario, que plantea nuevos retos ante lo que ya es una realidad: The Guardian en 2010 pidió el apoyo de los ciudadanos para entender y decodificar los 458.832 folios del sumario sobre los gastos excesivos de los diputados británicos, una iniciativa que reunió a más de 26.000 voluntarios.

      Y es que como afirmaba Gumersindo Lafuente en una entrevista publicada en Jot Down[1], el periodismo no puede ejercerse sin interlocución con las audiencias, porque el público lo exige y la tecnología lo permite.

            Sin embargo, éste es un fenómeno sobre el que, por cuestiones evidentes de veracidad, es necesario reflexionar. Esto es precisamente lo que hace la periodista Marta Franco en su blog “Ideas para comunicar en la nube” cuando, en su post “Periodismo participativo o la construcción del #cooperiodismo” (29 de diciembre de 2012) señala que éste debe fundamentarse en:

  • Inteligencia colectiva. Más allá de la competencia entre medios y entre periodistas y ciudadanos. La participación debe ser el factor para evolucionar de “la Sociedad de la Información a la Sociedad de la Conversación”.
  • Compartir información. El poder ya no está en la información, sino en cómo la compartimos.
  • Calidad. La participación debe ser un seguro para la mayor contrastación de la información y la mejora de los contenidos. No puede ser una coartada para eludir la responsabilidad ante posibles errores. La deontología periodística debe continuar siendo el sello de excelencia en este nuevo escenario.
  • Contra la precarización laboral. El adelgazamiento de las redacciones no es una excusa para lanzarnos hacia el periodismo participativo. Sin profesionales no hay medios ni coherencia comunicativa. Sin periodistas no hay participación con coherencia. Los lectores no pueden convertirse en los nuevos periodistas. El periodismo evoluciona y arrastra a periodistas y lectores a nuevos páramos de forma conjunta.[2]

      Estas exigencias y, en definitiva, el ejercicio de responsabilidad que supone la participación en los medios digitales en tanto que son accesibles a todos, en cualquier momento y en cualquier parte y, por lo tanto, pueden ser generadores de opinión, requiere de una serie de compromisos por ambas partes en la línea de lo que citábamos la pasada semana acerca de El Huffington Post, o los fundamentos que señala Marta Franco.

            En España, fue el diario Elpais.com el primero en “institucionalizar” la participación activa de los ciudadanos en un medio digital de tal envergadura. A continuación reproducimos el artículo “Yo, Periodista”, publicado en el diario:

Nace Yo, periodista en ELPAIS.com. Desde hoy, cualquiera que tenga una noticia y considere que es capaz de contarla puede entrar en la página web de ELPAIS.com y darla a conocer a todos los ciudadanos. En cualquier momento.

No es para opinar; es para dar información. Ésta es una oportunidad para que los ciudadanos se sientan informadores, y ejerzan de ello. Asimismo, los lectores están convocados, también, a expresar los comentarios que les sugieran las informaciones que de este modo vayan sucediéndose en ELPAIS.com. Entre las secciones abiertas figuran: Fotodenuncia, Medio ambiente, Manifestaciones… Los lectores pueden enviar textos, fotografías o vídeos, tanto desde Internet como a través de un mensaje multimedia de móvil al 7750, con la palabra clave PAIS.

Las informaciones tienen que estar redactadas de forma clara y sencilla, y han de ser veraces. No pueden atentar contra el honor de terceras personas. Todos estos requisitos serán vigilados y reforzados por un equipo de periodistas.

ELPAIS.com es el primer medio español que abre este espacio informativo a los lectores. En la web aparecen desde hoy las condiciones que se han de cumplir para participar en esta iniciativa, con todas las garantías de las que se dota el periodismo.[3]

Periodismo social (II): el “blog” como valiosa fuente y lugar de intercambio de información especializada

"Es hora de abrir los archivos"

      El desarrollo de los nuevos modelos de comunicación y la integración de Internet en nuestras formas tradicionales de comunicación cambia hoy el panorama de recepción y distribución de informaciones científicas y de interés general. Nuevos fenómenos como las redes sociales, blogs u organizaciones mediáticas como Wikileaks disciernen entre nuevos universos de transmisión, recuperación y configuración de información novedosa.

"Es hora de abrir los archivos"

“Es hora de abrir los archivos”

Weblogs: ¿literatura gris?

       Este Periodismo 2.0, también conocido como periodismo ciudadano, pone sobre la mesa las nuevas posibilidades digitales que ofrece Internet en un momento delicado para la profesión periodística tradicional.  Siguiendo con el análisis del fenómeno weblog o blog, resulta especialmente interesante la aportación de Isabel Andreu[1] en su estudio “los weblog: ¿son literatura gris?”: “los foros de discusión, listas de distribución, grupos de noticias y demás instrumentos afines han sido estudiados por teóricos de las Ciencias de la Documentación y catalogados como verdaderos dinamizadores de la comunicación científica. Son una valiosa fuente de información al alcance de quien conoce el sector: científicos, profesionales, docentes, documentalistas y bibliotecarios. Esta cualidad es la que la acerca más al concepto de Literatura Gris”.

Y continúa diciendo: “Por similitud en la forma, el medio y el fin con las anteriores, tenemos los weblogs, que si bien en su origen tenían un componente más personal, hoy día, al aumentar su número han derivado en multitud de espacios de información de calidad. Quizá existen cientos de miles de weblogs en el mundo y se agrupan en distintos tipos; pero, observando los de carácter científico/profesional (…) comprobamos cómo se han consolidado y se han convertido en verdaderos instrumentos de intercambio de información”.

      Como vemos, los blogs especializados que podemos encontrar por la red constituyen nuevas fuentes de información para investigadores pero también para periodistas, especializados en esos temas.

De la misma forma, son herramientas intermedias entre la literatura no convencional y el periodismo, tanto por su función como fuente de información como por su producción, ya sean creados por periodistas o investigadores.

Andreu señala algunas características que asemejan la literatura no convencional a los weblogs:

  • 1. Material no disponible por los circuitos tradicionales de distribución.
  • 2. Escaso o nulo control bibliográfico, lo que supone poca accesibilidad y normalización.
  • 3. Información especializada.
  • 4. Información de rápida obsolescencia.

       En cuanto a la relación entre periodismo y blogs es más discutible la similitud entre ambas. Si bien es cierto que parten de la misma base (ofrecer información nueva o configurada a partir de otras) los métodos de trabajo no son los mismos. Los blogs basan su actividad en la aportación personal de un individuo, ya sea periodista o no, y establecen su prioridad de noticias en función a sus propias exigencias y/o intereses.

     El cambio de rol en la figura del receptor es también esencial para estudiar estos nuevos medios online: el hasta ahora considerado receptor puede emitir sus propias informaciones desde sus páginas personales o blogs, que recogen informaciones privilegiadas, de las que cada vez se hacen mayor eco los medios de comunicación, presentándolas como informaciones confidenciales[2].

Huffington Post, el exponente de la relación periodismo/blogs

Cabecera del Huffington Post

Cabecera del Huffington Post

      Mención especial merece a nuestro juicio el Huffington Post, un medio digital dirigido en España por la reconocida periodista Montserrat Dominguez y construido a base de blogs. En su web podemos encontrar afirmaciones que reflejan la filosofía de este medio y de la blogosfera en general[3]:

  • El Huffington Post tiene una comunidad de usuarios creciente y anima activamente a participar con comentarios sobre las nuevas narraciones y los artículos del blog.
  • Estamos totalmente comprometidos con esta comunidad, y nos esforzamos por mantener una conversación respetuosa, amena e informativa.
  • Se fomentan las discusiones y debates profundos e inteligentes, y se destacan los mejores de diversas maneras.
  • Todo el mundo es bienvenido, y se le anima a hacer oír sus opiniones con independencia de su identidad, sus ideas políticas, su ideología, su religión o sus acuerdos con otros miembros de la comunidad, con el autor del artículo o con los miembros del personal, siempre que esas opiniones sean respetuosas y aporten algo constructivo a la conversación.
  • La opinión de cada persona es valiosa y única.
  • Cada miembro de esta comunidad tiene el poder y la responsabilidad de contribuir a elevar el nivel de la conversación, y de eliminar los “trolls” que la degradarían. En cada comentario, usted puede hacerse fan o agregar como favoritos (F&F) a los usuarios que envían un buen contenido. Llevar a cabo esas sencillas acciones contribuye a destacar los buenos contenidos y elimina rápidamente malos contenidos.

Wikileaks, periodismo social de filtraciones

WikiLeaks

WikiLeaks

      A un nivel similar dentro del universo Internet nos encontramos con el fenómeno Wikileaks, que ha supuesto una revolución dentro de la profesión periodística y en sus métodos de obtención de la información.

      Wikileaks es una organización mediática internacional, sin ánimo de lucro, que publica a través de su sitio Web informes anónimos y documentos filtrados de organismos públicos o privados respetando el anonimato de las fuentes. Como sabemos, la información que ofrece Wikileaks es bastante sensible e impactante para la opinión pública a la vez que incómoda para los gobiernos y sus administraciones.

      Documentos filtrados, secretos y no secretos, sobre la Guerra de Irak o Afganistán así como conversaciones entre diferentes países que mantienen contactos con los Estados Unidos, han hecho de Wikileaks una de las principales fuentes de información de cabeceras como The New York Times, Le Monde o El País, entre otros.

      Su éxito es este periodismo de filtraciones al que antes aludíamos y por otra parte, al igual que en el “caso Watergate”, su capacidad de destapar hechos ocultos e incómodos para los gobiernos.

Aunque la fiabilidad de este organismo siempre se ha cuestionado, de lo que no cabe duda es del vuelco que ha originado en el panorama mediático internacional, al proporcionar información basada en informes, congresos o publicaciones no oficiales de los gobiernos.

       La conexión de Wikileaks con fuentes de la Literatura Gris también parece indudable; pues en ella fundamentan sus filtraciones y por consiguiente, la base de su trabajo.

[EXTRACTO DE MI PFC PERIODISMO, 2013]
La próxima semana→Periodismo social (y III): periodismo ciudadano o cooperiodismo

[1] ANDREU FELIPE, Isabel. Los weblogs: ¿son literatura gris? Congreso Internacional de Tecnología Documental y del Conocimiento, Madrid: Library and Information Science, 2004.

[2] CABRERA, María Ángeles. Periodismo digital y nuevas tecnologías. En: Historia del Periodismo Universal. Ariel, 2004.

[3] http://www.huffingtonpost.es/p/preguntas-frecuentes.html

Periodismo social (I): la importancia del blog en la evolución de consumidor a usuario de información

Periodismo social o 2.0

      Como hemos podido ver en posts anteriores, la aplicación de las nuevas tecnologías al sector de la información y la comunicación ha provocado cambios que bien podemos calificar de “revolución” en tanto que han modificado prácticamente todos nuestros modos de vida, especialmente la forma de comunicarnos y acceder a todo tipo de contenidos. Una de esas transformaciones, que ya hemos mencionado en diversas ocasiones, ha sido principalmente provocada por la interactividad, en tanto que ésta ha permitido convertir al anterior consumidor de información en usuario, le ha conducido desde la figura de sujeto pasivo a la de individuo plenamente activo, capaz de generar contenidos por sí sólo y de interactuar con otros usuarios, profesionales de la información, medios e incluso contenidos (el hipertexto es también una forma de interactividad). Así, en la actualidad, son muchos los ciudadanos usuarios de internet los que participan activamente en blogs, publican todo tipo de contenidos en redes sociales, comentan noticias en los diarios digitales, participan en entrevistas a personajes relevantes, etcétera. Ésta es una de las grandes transformaciones a las que se enfrenta la profesión periodística pues éstos usuarios no son profesionales de la información, lo cuál plantea grandes disyuntivas en torno a la relación periodista-usuario o a cómo tratar los comentarios ciudadanos.

            Ésta tendencia ha sido denominada de diversas formas como periodismo ciudadano, periodismo 2.0, periodismo colaborativo… Pero en cualquier caso no deja de ser un reflejo del deseo de los ciudadanos por participar en la red de redes.

Periodismo social o 2.0

Periodismo social o 2.0

      Son muchas las formas de participación ciudadana en los medios digitales, tanto desde un ordenador como desde un smartphone o un tablet, sin embargo, en este y sucesivos posts, nos centraremos fundamentalmente en dos asuntos: BLOGS y WIKILEAKS.

      Quizá el blog representa más que ningún otro género “ciberperiodístico” la esencia de internet pues en él se engloban de forma absoluta y entrelazada entre sí el hipertexto, el carácter multimedia y, muy especialmente, la interactividad. Para comprender de forma general la importancia, significado y trascendencia de los weblogs o blogs, seguiremos el artículo de José Luis Orihuela titulado “Weblogs y Blogosfera: el medio y la comunidad”[1]. El autor señala cómo la aparición y posterior evolución de los weblogs derivó en la creación de la blogosfera, una comunidad a modo de centro de información libre e integración social que fomenta la interactividad, la hipertextualidad y la multimedialidad a la vez que, habiendo superado a los medios tradicionales en la red, les estimula y/o empuja a evolucionar hacia la adopción de dichas características dentro del marco de la nueva sociedad de la información; surge así una auténtica comunidad en la red cuyo fundamento reside en lo que Orihuela denomina acuerdo implícito entre ambos[2] (…) Cuando el autor hace explícitas las condiciones de la escritura (…) a través de su propia contextualización personal, el descriptor acerca del propio blog y la revelación de conflictos de intereses. Orihuela plantea este aspecto como algo totalmente novedoso, e incluso intrínseco y exclusivo del weblog, pero esto sólo es así de forma parcial. No cabe duda de la veracidad de lo expuesto, y de que ello afianza la fidelidad del lector respecto del bloguero; pero también lo contrario. Por otro lado, este pacto de lectura en el ámbito del weblog no es diferente del existente en medios tradicionales como la prensa escrita, si bien en este caso las condiciones de escritura son más implícitas que explícitas y se desprenden no de un apartado exclusivo como el descriptor o de una revelación de conflicto de intereses, si no de la continua lectura del medio. En uno y otro caso el resultado es la existencia de lectores verdaderamente fieles al weblog (o al medio impreso) así como detractores que nunca visitan el weblog o nunca compran el diario en cuestión.

            El weblog ha contribuido, dentro del marco de la comunicación en red, de forma decisiva a la “construcción” del usuario activo fomentando de forma clara y rotunda la interactividad, la hipertextualidad y la multimedialidad, características todas ellas de la red en general y del weblog en particular. En esta línea el weblog ha facilitado las necesidades o razones por las cuales la gente escribe blogs que, por otro lado, identifica con las mismas razones por las que se escribe en otros medios. A partir de ahí comienzan a florecer los weblogs entrando en disputa con las versiones electrónicas de los medios tradiciones y con los medios exclusivamente digitales. Es un planteamiento acertado, posteriormente matizado al exponer cómo unos y otros se van “fundiendo” pues medios digitales paulatinamente van incorporando weblogs a sus ediciones.

Diarios como El País incorporan los blogs a sus ediciones digitales

Diarios como El País incorporan los blogs a sus ediciones digitales

      La plena libertad de expresión es desarrollada a lo largo de este artículo de Orihuela como uno de los aspectos que hacen del weblog algo único sin embargo también se adelanta cierto control, o auto control cuando afirma: “…las bitácoras, a pesar de su absoluta libertad, están sujetas a un rígido sistema de revisión de pares por el cual todo lo que se publica (al menos en las mas influyentes) está permanentemente sometido al escrutinio de los demás”. Se observa aquí cierta ambigüedad, e incluso contradicción, pues estar sometido al “escrutinio de los demás” entra en oposición directa a la “absoluta libertad”; ¿expresa quizás con ello el autor el inicio al camino de la autocensura? Hubiese sido deseable un mayor y más profundo tratamiento de este aspecto, especialmente ahora que ya vivimos plenamente inmersos en la sociedad de la información y donde ésta nos llega de forma abundante y desde múltiples fuentes.

[EXTRACTO DE MI PFC PERIODISMO, 2013]
La próxima semana → Periodismo (social) 2.0 [II]: el “blog” como valiosa fuente y lugar de intercambio de información especializada

[1] ORIHUELA, José Luis: Weblogs y Blogosfera: el medio y la comunidad, publicado en Octavio I. Rojas y otros: Blogs: la conversación en Internet que está revolucionando medios, empresas y a ciudadanos, págs. 13-42, ESIC Editorial, Madrid, 2005.

[2] Blogero y usuario.

Periodismo Digital (III): grandes transformaciones en la profesión periodística [2ªparte]

los_retos_del_periodismo_digital      Llegados a este punto resulta evidente que la profesión del periodista ha cambiado radicalmente con respecto a hace a penas unas décadas como consecuencia de la aplicación de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación al ejercicio de la profesión. La mayoría de profesionales coinciden en que la misión esencial del periodista siempre ha sido y será contar historias de la mejor manera posible. En ocasiones se ha confundido al mejor periodista con el que mejor maneja las nuevas tecnologías, sin embargo eso no es periodismo, si no los añadidos tecnológicos del periodismo. Aunque cambien el entorno y los ingredientes, lo esencial en la profesión continúa siendo el tratamiento adecuado de la información, lo que incluye expresamente responder de su fiabilidad.

Pero lo cierto es que internet y las redes sociales están transformando el papel del periodismo como intermediario entre la realidad y el receptor, a la vez que modificando el sistema de acceso a las fuentes del periodista. Como consecuencia, surgen temores de que el trabajo del periodista se esté desprofesionalizando, e incluso dudas sobre la posible pérdida de una de las señales de identidad: la capacidad de mediación o intermediación entre hechos y ciudadanos (profundizaremos más al respecto más adelante, al tratar el tema del “periodismo ciudadano”); la intermediación ha dejado de ser una facultad propia del periodista en tanto que el usuario recibe la información de dónde quiere: ahora, ni medios ni periodistas jerarquizan la información como en la prensa escrita, dónde el usuario entra a través de la portada, si no que en los nuevos medios digitales, la gente entra en la noticia, no en la portada, y después escoge otra noticia. Dicha jerarquización ha perdido bastante relevancia. Ello obliga a replantear la profesión y, especialmente, el papel del periodista en esta situación en la que la gente se puede informar a través de una gran cantidad de métodos; frente a este pensamiento, un sector de la profesión, instalado en los medios tradicionales, considera que el periodista, si bien ha de cambiar su perfil técnico, no necesita redefinirse pues continua teniendo el mismo papel.

      En el mundo de internet se incide sin embargo en el aspecto sociotécnico como condicionante fundamental de la profesión periodística. Hay una gran cantidad de canales de información y tecnologías debido a las cuáles ya no son sólo los periodistas los productores de información; producen los usuarios de forma autónoma o incluso en conjunción con el periodista. Éste es quizás el aspecto más destacado pues exige al periodista determinada capacidad para integrarse con la audiencia.

            Toda esta amalgama de cambios derivó en el llamado “periodista polivalente” hace ya al menos tres décadas, cuando surgieron las primeras redacciones electrónicas y los periodistas comenzaron a ejercitar roles en el proceso productivo ajenos a su función tradicional. Es lo que muchos denominan periodista orquesta, periodista todoterreno, periodista multiformato o periodista multimedia (no entraremos en debates terminológicos) pero que en definitiva no deja de ser la figura del periodista que, por emplear todos los recursos y nuevas tecnologías a su alcance, llamamos también “periodista digital”. El periodista debe aprender a ser multimedia, a dominar las principales técnicas y lenguajes, a trabajar con multiformatos, etcétera, lo que obliga a una constante formación y reciclaje. Hoy, el periodista no puede estar al margen de los nuevos medios y soportes.

            Junto a ello, la tendencia actual es una clara y unánime apuesta por la especialización referida al conocimiento profundo y riguroso de una parcela informativa, materia, sector, con la idea de crear calidad y marca.

            ¿Podemos por tanto concluir que el periodista de hoy  debe ser un “periodista multimedia y especializado”?

       En otro orden de cosas, y sin pretender entrar en mayores complejidades, tal y como adelantábamos antes la irrupción de las nuevas tecnologías en general e internet en particular han forzado a los medios tradicionales a la búsqueda de nuevos modelos de negocio que les permitan no sólo subsistir, si no también mantener su tradicional capacidad de conformar opinión e influencia en los aspectos político, económico y social. “Internet no sólo influye en el modelo de negocio tradicional vinculado al formato físico del papel, basado en el pago por contenidos, los ingresos por publicidad y el control de la información. Los medios tradicionales (prensa escrita, radio y TV) requieren de fuertes inversiones para su puesta en marcha y mantenimiento, por lo que el poder de opinión e influencia se circunscribía a las grandes empresas editoriales o a los medios de carácter público. Pero, con la llegada de internet, el statu quo se transforma, la red satisface con creces las necesidades de inmediatez de la información, por encima de la radio y en dura competencia con la televisión; es un canal de distribución barato, para el que no existen limitaciones de espacio ni de tiempo.

Dicho de otro modo, los medios digitales amenazan la situación dominante, establecida durante décadas, que disfrutaban los medios impresos y que ha obligado a la puesta en marcha de ediciones on-line por parte de las grandes editoriales”.[1]

Y junto a todos estos cambios que hemos señalado, también se ha producido la modificación de los géneros periodísticos clásicos  al nuevo medio Internet como consecuencia de haber asumido cada uno de ellos, en mayor o menor grado, las tres características intrínsecas a la red, a saber, hipertextualidad, interactividad y multimedialidad, dando lugar con ello a lo que podríamos denominar géneros ciberperiodísticos. Ramón Salaverría[2] apunta al respecto algunas ideas realmente interesantes que reflejan los cambios producidos:

  • los géneros ciberperiodísticos siguen cumpliendo las funciones tradicionales sirviendo de modelo de enunciación para el escritor y de horizonte de expectativas para el lector.
  • la hibridación entre géneros ha sido propiciada principalmente por las características expresivas de la hipertextualidad, la multimedialidad y la interactividad.
  • surgen nuevos géneros, como la crónica en directo o la crónica flash.
  • existen diferentes grados de asunción entre los diferentes géneros ciberperiodísticos respecto a la hipertextualidad, multimedialidad e interactividad.
  • diferencias entre realidad y posibilidades que ofrece el medio.
  • en algunos de estos géneros, como en la crónica en directo, se aglutinan características propias de internet junto con características tradicionalmente de medios audiovisuales.
  • distingue la infografía como el género ciberperiodístico que mejor ha aprovechado las posibilidades expresivas del ciberespacio.
  • Planteamiento de los weblogs como puntos de partida en los que los géneros ciberperiodísticos han de fijarse con el fin de “exprimir” las posibilidades de internet.

       En palabras del propio Salaverría, “los géneros ciberperiodísticos se caracterizan por amalgamar dos lenguajes periodísticos previos: el redaccional de la prensa impresa y el audiovisual de la radio y la televisión (…) siguen cumpliendo las funciones tradicionales de todo género literario o periodístico…”.

Continuando con los planteamientos ofrecidos por el autor acerca de los géneros ciberperiodísticos, una de las primera ideas que se prestan a debate tras la lectura de este artículo es la consideración de éstos como nuevos géneros o bien como géneros clásicos “adaptados” al nuevo medio. El punto de vista del autor no deja lugar a dudas al hablar de los género ciberperiodísticos como nuevos modelos de producción editorial en los cibermedios (página 143), si bien éstos tienen en su base a los géneros periodísticos clásicos pues los géneros ciberperiodísticos siguen cumpliendo las funciones tradicionales de todo género literario o periodístico. No se trata por tanto de una mera adaptación al nuevo medio, internet, si no del nacimiento de nuevos géneros, con nuevas características, capaces de explotar nuevas formas expresivas, si bien sus orígenes, e incluso algunas de sus funciones, radican en los géneros clásicos. Tal vez el mejor ejemplo de ello sea la crónica en directo, inexistente en la prensa impresa, por motivos más que obvios, y que toma algunos aspectos de las narraciones deportivas de la radio y la televisión a la vez que reducen el papel del periodista a mero narrador de los hechos. Por tanto, si no existe en otros medios, si toma variados aspectos de otros medios y además transforma el papel del periodista, ¿no es acaso un nuevo producto?, en este caso, ¿un nuevo género? No sería sin embargo éste el caso de otros géneros, principalmente los argumentativos tales como las columnas de opinión o los editoriales, mantenidos casi intactos en el ciberespacio como en los medios tradicionales.

      En otro orden de cosas: “la infografía es, probablemente, el género periodístico que más rápidamente y con mayor acierto ha aprovechado las posibilidades expresivas del ciberespacio (…) género de vanguardia en el uso de la hipertextualidad y la multimedialidad, y también, cada vez en mayor medida, de la interactividad”. Son palabras del autor, contundentes, y necesarias de citar no por debatir, si no por apoyar una idea real y cierta. Si observamos cualquier medio digital observamos a su vez que sólo las infografías aúnan como ningún otro género texto, imagen fija, imagen en movimiento, gráficos, etc.

      Un último planteamiento, entre otros posibles, merece nuestra atención: “todo indica que en ese entorno (el entorno del fenómeno de los weblogs) se están gestando hoy en día muchas de las características formales que reconfigurarán en el futuro estos géneros de autor en los medios”. Los weblogs muestran una clara asunción de las nuevas fórmulas expresivas aportadas por la hipertextualidad, la multimedialidad y la interactividad; los weblogs muestran enlaces no sólo internos, si no también externos (hipertextualidad), así como la conjunción de texto, audio, video, imagen (multimedialidad) y diversas formas de interactividad como foros o chats. Resulta curioso como un medio en origen personal y que puede, y de hecho es, desarrollado por cualquier usuario de internet, servirá de ejemplo a seguir por grandes medios profesionales que no acaban de integrar al cien por cien esos aspectos que ya son una realidad del ciberespacio.

      Todos estos cambios plantean retos, oportunidades y peligros para el profesional de la información los cuáles Gil, en 1999, planteaba de la siguiente manera:

a) Retos

  • Aprender el uso y los beneficios de las nuevas tecnologías y los recursos de Internet.
  • Ser cada vez más preciso, directo y sintético en el trabajo.
  • Proporcionar el contexto mediante la propia investigación directa y el resultado de las búsquedas en Internet, respetando el derecho de autor.
  • Valorar, aprender y aplicar los conocimientos de los diseñadores gráficos en beneficio de la información, pero sobre todo, en beneficio del correcto acceso a ella por parte del usuario.
  • Respetar a los lectores, el gran reto es aprender que toda persona que sepa comunicar y tenga una noticia interesante que ofrecer a la audiencia es potencialmente un informador, ejerce su derecho a informar aunque no trabaje en ningún medio. Porque Internet permite que cualquiera, desde cualquier punto ejerza su poder informativo.
  • Dada la imposibilidad de controlar y certificar la veracidad de los trabajos que se publican en la Red, es primordial aprender a reconocer en ella aquellas fuentes fidedignas, serias y separarlas de lo que es información no contrastada, imprecisa, no consecuente o falsa.

b) Oportunidades

  • Internet simplifica la tarea en términos de la cantidad de posibilidades que brinda: documentación, verificar noticias, recibir convocatorias de prensa, comunicarnos con los pares en el mundo, capturar imágenes y sonidos, entrevistar, etc.
  • Dada su filosofía integradora, Internet ha impulsado la combinación de múltiples formatos en la entrega informativa de los medios, esto sin atentar contra la inmediatez.
  • Enorme aumento del número de las fuentes de información accesibles.
  • A mayor globalización, mayor necesidad de contacto con lo local. Este escenario abre un nuevo horizonte de competencia para el ejercicio periodístico digital en la medida de que éste abra a través de la Red y de su rigor profesional informativo, nuevas oportunidades de desarrollo local y comunitario.
  • La inmediatez e interactividad permiten una relación más directa con el público, tanto es así que en el caso de recibir correos de los “usuarios” la relación se personaliza de tú a tú y se establece cierto grado de intimidad.

 c) Peligros

  • Abusos en los derechos de propiedad intelectual
  • Invasión de la intimidad
  • Piratería
  • Robo de información
  • División digital

 Sobre todos ellos, y debido especialmente a aspectos como la abundancia de fuentes o la necesidad de inmediatez por dar la noticia unida a la actualización constante de la prensa digital, resalta el que quizás sea el mayor de los retos a los que se enfrenta el periodista digital: el mantenimiento y defensa de una ética y deontología profesional idóneas. Trabajar siempre con principios éticos es una necesidad derivada no sólo de la conciencia del profesional, si no también del mercado, en cuanto a credibilidad, además de ser un valor definitorio del periodismo. El éxito y las audiencias no lo justifican todo y, aunque la gente desea inmediatez y facilidad, también desea veracidad, honestidad, credibilidad. Es evidente que la profesión se encuentra inmersa actualmente en una crisis de credibilidad, ¿es esto debido a una crisis de ética profesional del periodista? Jostto Maffeo señala: “podemos asociar esta falta de credibilidad en los medios a la debilidad del ser humano, al que se prostituye, al que se vende, al periodista que es sectario, al que hace prevalecer en todo momento su ideología frente a la transparencia sobre la realidad, al chantaje permanente de determinadas empresas o del propio periodista hacia ellas… a muchísimos factores”. La clave de la credibilidad reside en mantener una postura ética. “No digo que nos vendemos, pero a veces claudicamos, renunciamos a algunas cosas que no tendríamos que renunciar (…) los periodistas pueden llegar a un compromiso: mantenerse honrados, independientes hasta cierto punto. Yo no puedo pretender que un periódico que no es de mi propiedad vaya en una cierta dirección porque no tengo los medios para hacerlo, pero sí se puede convivir en una redacción aunque no comulgues del todo con la empresa. Se puede mantener un nicho de independencia a pesar del entorno”.

La falta de credibilidad de los medios es debida a varios factores. Por un lado, la precariedad de la propia profesión, la falta de medios, de personal y de recursos redaccionales; por otra parte, la deriva de la información cada vez más hacia el entretenimiento.

FUENTE: DIEZHANDINO, Mª Pilar (coord..): El periodista en la encrucijada, Ed. Ariel, Barcelona, 2012

FUENTE: DIEZHANDINO, Mª Pilar (coord..): El periodista en la encrucijada, Ed. Ariel, Barcelona, 2012

Otro aspecto que explica la pérdida de credibilidad es la clásica separación entre información y opinión; cuando esta línea no se respeta, surgen los problemas.

La gran cuestión es: ¿quién es el responsable de esta pérdida de credibilidad? ¿la empresa o el periodista?

FUENTE: DIEZHANDINO, Mª Pilar (coord..): El periodista en la encrucijada, Ed. Ariel, Barcelona, 2012

FUENTE: DIEZHANDINO, Mª Pilar (coord..): El periodista en la encrucijada, Ed. Ariel, Barcelona, 2012

[EXTRACTO DE MI PROYECTO DE FIN DE CARRERA, 2013]


[1] CEREZO, J.M. y ZAFRA, J.M., El impacto de Internet en la prensa. Publicado en Cuadernos Sociedad de la Información, nº3. Madrid, Fundación Auna, 2003.

[2] SALAVERRÍA, Ramón: “Géneros ciberperiodísticos”, publicado en Redacción periodística en internet, págs. 141-167, 2005.