Cádiz, principio del comienzo

Aprovechando mi enésima estancia en Sevilla, he reservado uno de estos días para realizar, a modo de excursión, la visita que debía haber hecho hace mucho tiempo, Cádiz, una ciudad que se puede considerar como el principio del comienzo hacia la modernidad de España. Y para esta fugaz visita, he recurrido a las recomendaciones de mi buen amigo Rafa. Estos son los lugares imprescindibles que debes visitar si sólo vas a estar unas horas en Cádiz.

De excursión por Cádiz

Estoy seguro que a muchos de vosotros os habrá resultado un tanto extraño el título de este post, pero resulta que en Cádiz comenzó la transición desde el absolutismo a un régimen liberal democrático allá por los inicios del que, tal vez, haya sido el siglo más convulso de España, el siglo XIX.

No pienso extenderme en absoluto, pero el visitante debe conocer que, coincidiendo con , o a consecuencia de, la ocupación francesa de las tropas de Napoleón, Cádiz se convirtió en un verdadero centro cultural, político e intelectual. Y fue allí, en 1812, donde se aprobó no sólo la primera constitución democrática de España, si no también una de las primeras constituciones democráticas de Europa y del mundo. Por aquellos tiempo, en Europa predominaban aún las monarquías absolutistas, con excepciones, pero España, aprovechando la coyuntura, dio un paso adelante con una constitución, La Pepa, que si bien no era tan democrática como algunos se han empeñado en hacernos creer (soberanía nacional, sufragio censitario, reconocimiento del catolicismo como la religión oficial, aunque no única, del Estado…), era muy adelantada a su tiempo.

Después vendría la restauración del absolutismo de la mano de Fernando VII, pero sería de nuevo en Cádiz, en 1820, cuando se diera inicio a un Trienio Constitucional que sin embargo, en la práctica, no tendría mayores repercusiones.

Hecha esta pequeña reseña histórica, amanecí antes de que lo hiciese el sol en Sevilla y partí desde la estación de Santa Justa a Cádiz, poca más de hora y media de trayecto. Una vez allí, me dirigí raudo y veloz, ya con la ruta planeada, hasta el Monumento a la Constitución de 1812, una impresionante construcción localizada en la Plaza de España. Este monumento fue levantado en 1812, y en él se incluyen alegoría a la Guerra, la Paz, la Agricultura y la Industria, así como columnas con figuras femeninas que sostienen el texto constitucional, y diversos relieves que hacen alusión a la resistencia gaditana durante la Guerra de Independencia.

Muy cerca se encuentra el Museo de Cádiz, en la Plaza de Mina, un espacio dedicado a las Bellas Artes, la Etnografía y la Arqueología e Historia, imprescindible para todo amante del conocimiento del pasado. Por cierto, la entrada es gratuita para ciudadanos de la Unión Europea.

Visto el museo, y condicionado por una visita posterior que tuve que reservar, me dirigí hasta la bellísima Catedral de Cádiz, edificio religioso diseñado por Vicente Acero en 1722 y que no fue consagrado hasta más de un siglo después, en 1838. Su autor “supo darle un aire de originalidad al conjugar la tradición arquitectónica española con las formas barrocas procedentes de Italia”. Sin embargo, el carácter grandioso y monumental del proyectó dilató su construcción en el tiempo. Así, diferentes proyectos modificaron el original, impregnándose de gustos neoclasicistas especialmente notables en la cúpula, las torres y el remate de la fachada principal.

Y por supuesto, no te olvides de subir a su torre para disfrutar de unas vistas espectaculares de la ciudad.

Abandonando la arquitectura religiosa, salto hasta el Teatro de Cádiz, construcción civil de época romana levantado en torno al año 70 a.C., cuando Cádiz aún era Gades.

Y atravesando la popular Plaza de las Flores, llegué hasta la Torre Tavira, que forma parte de la Casa Palacio de los Marqueses de Recaño, de estilo barroco, construida en la primera mitad del siglo XVIII. Se trata de la torre-mirador más alta de toda la ciudad (45 metros sobre el nivel del mar) y en ella encontramos la llamada Cámara Oscura que “proyecta una imagen viva y en movimiento de lo que está ocurriendo en ese mismo instante en el exterior”, simplemente impresionante. Además, incluye un par de salas de exposiciones y, como no podía ser de otra manera, un espectacular mirador que nos permite obtener una visión increíble de toda la ciudad de Cádiz.

Y ya desde ahí me dirigí, vía paseo marítimo, hacia el Mirador de la Playa de las Mujeres, aprovechando para darme un buen chapuzón en aguas gaditanas, comer, tomar un poquito el sol y regresar a Sevilla, desde donde me encuentro ahora de camino a Madrid.

Pero lo cierto es que Cádiz posee decenas de espacios y rincones con los que enamorar al visitante, volveré, sin duda, y con mucho más tiempo para disfrutar de esta ciudad y su gente tal y como se merece.

MÁS INFO | Turismo Cádiz (web oficial de turismo del Ayuntamiento de Cádiz)

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