Sevilla, sin palabras

Y después de mis visitas a Zaragoza, Granada y Córdoba, mi destino no podía ser otro que la cautivadora capital andaluza, Sevilla, un lugar que para mí, ya se ha convertido en para obligatoria año tras año.

El embrujo de Sevilla

Nada más llegar a la ciudad me alojé en el Hostal Unión Campana. Es un establecimiento hotelero modesto, pero se trata de un edificio histórico, limpio y una una conexión WiFi fabulosa, ubicado en lo que se conoce como La Campana, y junto a la Plaza del Duque, el mismo centro geográfico de Sevilla, a pie de todas partes. De hecho, es la segunda vez seguida que me alojo aquí. Y una vez hecho el check-in, toca patear las calles.

Es difícil hablar de Sevilla. Cada paso que das por el centro histórico de la ciudad te cautiva y te llena de admiración. No importa el calor que pueda hacer, a cualquier hora del día, en cualquier momento y bajo cualquier circunstancia, Sevilla te invita a caminar por sus calles, escuchar a sus gentes, o sumergirte en el ambiente especial que respira con tan solo cruzar un puente, Triana.

Ya lo dijo el desaparecido Antonio Gala: “Lo malo no es que los sevillanos piensen que tienen la ciudad más bonita del mundo… Lo peor es que puede que tengan hasta razón.” Y así, dejando un leve resquicio a la duda, Gala transmitió un sentimiento que invade a todo visitante, especialmente cuando pasa algo más de unos pocos días de “turisteo” por Hispalis.

No voy a hablar de Sevilla, porque Sevilla no necesita que hablen de ella, quiere que la descubran, que la vivan y que la amen. Y sinceramente, nos lo pone muy muy fácil. Si vienes a esta maravillosa ciudad, olvídate de tours para turistas. Siempre lo digo pero, en esta ocasión, más convencido que nunca. Solo necesitas un mapa, perderte por sus calles y, de vez en cuando, sentarte a observar, escuchar y empaparte de embrujo, algo que no podría describir, pero sí sentir. Pronto sentirás que, sin aún haber abandonado la ciudad, ya deseas regresar, porque “Sevilla tiene un color especial, Sevilla sigue teniendo su duende, me sigue oliendo a azahar, me gusta estar con su gente” (Rafael Romero Sanjuán).

Y como al final he escrito más de lo que era mi intención, simplemente os dejo algunas imágenes de la ciudad, entre las que se incluyen algunos rincones mucho menos conocidos, y os invito a visitar Sevilla tan pronto como os sea posible.

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