Visitando Córdoba

Capital de la provincia de mismo nombre, se alza a orillas del río Guadalquivir la bella ciudad de Córdoba. Fundada en el 169 a.C., ya fue la capital de la provincia romana Bética. Más tarde se configuró como provincia del Imperio Bizantino siendo ya en el siglo VIII cuando, tras la invasión musulmana, se convierte en capital del Emirato Independiente primero, y del Califato después. Se iniciaba entonces una época de gran esplendor económico y cultural, llegando a ser Córdoba una de las cuatro ciudades más pobladas del mundo por aquel entonces conocido. Hoy, más de mil años después, ese pasado romano, pero muy especialmente árabe, se respira en sus calles, plazas y monumentos, aportando al visitante una experiencia muy similar a la vivida en Granada.

Revive la historia paseando por Córdoba

Llegar a Córdoba en agosto y en plena ola de calor es poco menos que aterrizar por sorpresa en el infierno. Con 43º oficiales, sin duda alguna la sensación térmica es mucho mayor. El calor baja del cielo y emana del suelo, abrazándote en una atmósfera extremadamente cálida, en ocasiones agobiante, pero que forma parte de la historia y la experiencia de la propia ciudad.

Lo primero fue alojarme en el Hotel Plateros, un bello y pequeño establecimiento hotelero encajado entre estrechas callejuelas, cómodo, reformado, y con aire acondicionado.

Tras un breve descanso y una ducha fresca, comienza la visita, como siempre, caminando por las calles de Córdoba, a pesar del sol abrasador.

El entorno de la Mezquita de Córdoba es uno de los paseos ideales. Puedes entrar a su patio interior, y un par de calles más allá, visitar la Exposición de la Inquisición, donde alucinarás con todo tipo de instrumentos de tortura de esta histórica institución.

Desciende hasta el río, cruzando en Campo Santo de los Mártires y el entorno del Alcázar de los Reyes Cristianos, y llegarás al Puente de Piedra, justo frente a la Plaza del Triunfo, en la parte posterior de la Mezquita. Continúa paseando y piérdete por sus callejuelas árabes, vive el ambiente y, si es posible, deja las visitas a monumentos para el siguiente día.

Ya por la noche, tras una copioso cena y una nueva parada en el hotel para refrescarme con la oportuna ducha, crucé el Puente de Piedra pudiendo observar, desde la Torre de Calahorra, la bella estampa de la Córdoba nocturna.

Y cuál fue mi sorpresa que pude disfrutar a orillas del Guadalquivir de un emocionante concierto con mezcla de flamenco, bolero y hasta fado, interpretado en esta ocasión por la cantaora cordobesa Elena Morales. Todo un espectáculo en un marco de belleza inigualable.

Y por la mañana toca madrugar. De lunes a sábado de 8:30 a 9:30 puedes visitar gratis la Mezquita–catedral de Córdoba, así que para allá que me fui, aprovechando además que el calor aún no apretaba tanto. Poco a poco la gente se va agolpando en la puerta hasta que se produce la apertura y accedemos a un espacio tan impresionante como bello, un auténtico bosque de columnas y doble arquería bicolor que sobrecoge y te llena de admiración.

Y tras el primer descanso del día, en el propio patio de la Mezquita (sí, son las 9:30 y ya superamos los 30º), me dirijo al espectacular Alcázar de los Reyes Cristianos, situado a tan solo 750 metros.

“Antigua fortaleza y residencia de los monarcas cristianos, en ella se gestó tanto la conquista del reino nazarí de Granada como el Descubrimiento de América. El Alcázar (construido bajo el mandato de Alfonso XI ‘El Justiciero’) forma un recinto casi cuadrado con sus vértices protegidos por torres como la del Homenaje o la de los Leones. Posee una valiosa colección de mosaicos romanos (siglos II y III d.C.) con diferentes motivos figurativos y geométricos. Bajo el Salón de Mosaicos se hallan los Baños Reales. Sobresalen también sus Jardines de inspiración árabe, con palmeras, cipreses, naranjos y limoneros que se alternan con fuentes y estanques (…) Acceso a la antigua fortaleza romana y residencia de los monarcas cristianos, en ella se gestó tanto la conquista del reino nazarí de Granada como el Descubrimiento de América.” [turismodecordoba.org]

Justo frente al Alcázar se encuentran los Baños del Alcázar Califal, inspirados en las termas romanas, que fueron construidos en el s. X (¡hace mil años!) en el interior del Alcázar Omeya; consta de salas frías, templadas y calientes bajo cubierta abovedada e iluminados con lucerna rías estrelladas, un elemento que podrás observar en otras muchas construcciones musulmanas de la Península Ibérica.

Y debido a que el acceso se encuentra restringido, toca regresar hasta la mezquita para subir a la Torre de la Mezquita–catedral, desde donde podemos deleitarnos con unas vistas espectaculares de Córdoba, pero muy especialmente del propio monumento. Prepara calzado cómodo y sube con calma. ¡Ah! Y no olvides llevar agua, la vas a necesitar en verano.

Visita obligada para todos los amantes del arte y de la historia es el Museo Arqueológico de Córdoba, en un nuevo edificio contemporáneo desde el que podremos hacer un recorrido por la vida privada desde la época íbera de la ciudad, además de contemplar los restos excavados del Teatro Romano.

Y junto a él, el Palacio renacentista de Jerónimo Páez, que forma parte del propio museo. Sin embargo, lo cierto es que este último se encuentra bastante descuidado, pareciendo más un almacén o depósito con cierto orden que un verdadero museo.

Y culminamos con la Puerta de Almodóvar, única de las siete puertas de la muralla Romana que se conserva en la actualidad, así llamada por ser la que comunicaba Córdoba con la villa de Almodóvar.

Pero la ciudad de Córdoba guarda otros muchos secretos como la Sinagoga (desgraciadamente cerrada en agosto), sus patios, el Zoco Municipal, el Templo Romano, el Mausoleo Romano, la Torre de Calahorra, las Caballerizas Reales y mucho más. Piérdete por sus enrevesadas calles y descúbrelo. ¡Ah! Y si tienes tiempo, no olvides visitar Medina Azahara, ya en las afueras, en el km. 5,5 de la carretera de Palma del Río.

Y para rematar, os dejo una galería de imágenes con algunos de los rincones más atractivos de Córdoba.

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