Trece razones para la reflexión

Me consta que, aún a día de hoy, existen personas que consideran el cine o las series de televisión como un arte menor, secundario, sin la categoría que ostenta una obra literaria, pictórica o una escultura. Sin embargo, cuando algo es producto de la creatividad, y es capaz de denunciar, emocionar o impulsarnos a que nos planteemos ciertas preguntas, no debería existir duda al respecto. Es el caso de “Por trece razones”, una de las apuestas más recientes de Netflix, que va mucho más allá de ser un producto audiovisual.

“Por trece razones” pone el dedo en la llaga de problemas que aún no hemos sabido resolver como sociedad

“Por trece razones” es una serie de televisión original de Netflix basada en la obra literaria del mismo título escrita por Jay Asher. Cuando lees la sinopsis de la serie sin conocer el libro, tal y como a mi me sucedió, piensas en una serie juvenil de misterio y venganza, poco más que entretenida. Sin embargo, cuando ves el primer capitulo y llegas al “dale la vuelta al casete”, caes en la cuenta de que estás a punto de ver algo que es mucho más que una serie, necesitas ver más, y lo necesitas ya, y es así como en dos día he “devorado” casi 13 horas de televisión.

“Por trece razones” cuenta la historia de Hannah Baker (Katherine Langford), una chica recien llega­da a un pequeño pueblo estadounidense no identi­ficado, de esos en los que todos sus habitantes se conocen, de esos que abundan en todo el mundo, en los que muchos hemos crecido y en los que “el qué dirán” a veces, importa más que la realidad.

Hannah se ha suicidado, pero antes ha dejado grabadas 13 caras de cintas de casete (si, nada de mp3 ni iPod ni moderneces) en las que relata las 13 razones que la han conducido a no querer continuar con su vida. Esas trece razones son trece personas, que deberán escuchar esas cintas, y que el espectador vivirá a través del otro protagonista de la historia, Clay Jensen.

“Por trece razones” es mucho más que un producto audiovisual, es más que una critica, es una invitación a reflexionar acerca de la sociedad que aún estamos construyendo. “Por trece razones” se adentra en algunos pro­blemas concretos que aún no hemos logrado solucio­nar, como el bullying, el acoso, una cultura de tóxica masculinidad capaz de justificar hechos tan reprobables como la violación, o un grado de compe­titividad tal desde edades tan tempranas que hace que los chavales se olviden de crecer y vivir, y todo bascule en superar al quien tienen a su lado.

¿Temas nuevos? En absoluto. Tengáis la edad que tengáis los que estáis leyendo este post, os invito a echar la vista atrás, a vuestros años de colegio e instituto. ¿Acaso no había siempre alguien que era el objeto de las burlas? ¿Qué hicimos al respecto? ¿Qué hicieron nuestros padres? ¿Qué hicieron nuestros profesores? Sí, los niños pueden ser muy crueles, pero los mayores también.

“Por trece razones” es algo así como la frase hecha que dice “entre todos la mataron, ella sola se murió”. Nadie es inocente, por acción o por omisión, todos pusieron su granito de arena en el suicidio de Hannah: quien la insultó, quien la ignoró, quien la humilló, quien no supo ver que pedía ayuda a gritos… Todos y todas.

Vedla, reflexionad y espero vuestras opiniones. ¡Hasta pronto!

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