Somos rastros digitales #ebe16

Aunque el EBE 2016 arrancó esta mañana, ha sido esta tarde cuando se ha producido la inauguración oficial desde la Sala Amarilla del antiguo pabellón de Marruecos de la Expo 92 en la Isla de la Cartuja (Sevilla), ahora Fundación Tres Culturas del Mediterráneo. El pistoletazo de salida lo ha dado

Antoni Gutiérrez-Rubí, experto asesor de comunicación y consultor político con una primera ponencia que da nombre a esta entrada: “Somos rastros digitales”, una interesante exposición en torno a esa huella digital que todos dejamos en la red.

Arqueología invertida

El rastro digital se puede presentar como hipoteca del futuro o como oportunidad del futuro. la primera sorpresa llegaba al decir que venía a hablar de arqueología, porque estamos en una arqueología inversa: mientras que la arqueología nos permite ver nuestro pasado, los rastros digitales nos permiten ver nuestro futuro.
De media, cada año las familias españolas suben 300 fotos de sus hijos pero ¿son cons­cientes del condicionamiento en términos de
privacidad? Tan sólo el 10% de ellos lo son. Esta identidad expuesta se convierte en identi­dad condicionada pues los padres exponen las vidas de sus hijos sin consentimiento alguno.
Así, antes de publicar contenidos digitales debemos plantearnos tres factores:
  • Controlar la euforia: ¿colgaría este contenido en otro momento diferente a éste?
  • Controlar la vergüenza
  • Factor del enemigo: ¿podrá ser utilizada esta imagen de forma negativa?
La BIO Digital hace referencia a nuestro currículum digital; nuestros rastros digitales alimentan algoritmos que pueden determinar
nuestra vida, especialmente en contratación y cancelación de contratos.
Hoy ya se utilizan algoritmos para contratar o no a un individuo: cuánto tardas en llegar al trabajo, cómo lo haces, cómo te alimentas. Pero, ¿quién nos protege cuando los algoritmos del Big Data fomentan la discriminación? Porque hay empresas que los utilizan
  • En Airbnb, los propietarios afroamericanos reciben un 15% menos de ingresos y el algoritmo se alimenta de ese uso de los
  • usuarios para mejorar el servicio
  • Algo similar ocurre con UBER al mostrar fotografías de conductores.
  • Incluso se usa el Big Data para recha­zar pólizas de seguro.
El uso inconsciente de nuestro rastro digi­tal puede condicionar nuestro futuro, vamos a un escenario en el que nuestra identidad futura depende de cuánta información hay sobre nosotros y de qué manera informa sobre nosotros, qué imagen aporta de nosotros.
“Somos lo que dejamos”, estamos ante un desafío, decía Gutiérrez-Rubí, ¿queremos que nuestra vida la dirija un algoritmo? ¿Queremos simplificar nues­tra vida y reducirla a una etiqueta?

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