Más Rajoy, cambio o elecciones, ¿y ahora qué?

Los resultados electorales de las elecciones celebradas en España el 20 de diciembre dibujan un arco parlamentario insólito en nuestra Historia reciente con un partido que, si bien ha ganado los comicios, tiene realmente difícil poder gobernar, y una situación en la que la aritmética del diálogo y los pactos es imprescindible.

Las elecciones punto a punto

Ayer tuvimos elecciones parlamentarias en España (por increíble que parezca, es posible que algunos aún no se hayan enterado), y si algo hemos sacado en claro de los resultados electorales es, precisamente, que nada ha quedado claro: sabemos quien ha ganado las elecciones, pero no sabemos quíen gobernará España.

Resultado electoral 20D | Elaboración: El País
Resultado electoral 20D | Elaboración: El País

Algunas de las principales conclusiones que se desprenden de los resultados electorales de ayer son:

  • Se mantiene un elevado grado de apatía ciudadana respecto de la política, casi el 40% del censo electoral, 4 de cada diez personas, ha decidido no acudir a las urnas.
  • Las encuestas no reflejan la realidad numérica, pero sí las tendencias. Los numerosos sondeos realizados tanto antes de las elecciones como a pie de urna han acertado en que el PP ganaba las elecciones con una gran pérdida de votos y escaños, el PSOE se mantendría como segunda fuerza con otra considerable pérdida de apoyos, y dos nuevas fuerzas irrumpirían con fuerza. ¿En serio eran necesarias tantas encuestas para vaticinar ésto?
  • El PP, con Mariano Rajoy a la cabeza, obtiene el mayor número de votos y gana las elecciones pero por el camino se ha dejado millones de votos, más de sesenta escaños y ha perdido la mayoría absoluta. Su política de incumplimiento del programa electoral, de recortes continuos y “de rodillo” le han pasado factura. El PP vuelve a los resultados de 1989 (cuando el panorama político, eso sí, era muy diferente). Durante cuatro años no ha hecho más que ganarse enemigos y ahora, con los números en la mano, parece imposible que nadie le preste su apoyo más allá de la ya anunciada abstención de Ciudadanos.
  • El PSOE, con Pedro Sánchez como líder, obtiene los peores resultados de su historia. Aún así, mantiene el tipo pues logra quedar segundo y poder afirmar que es “la primera fuerza política del cambio”. El socialismo español no deja de perder apoyos elecciones tras elecciones y ahora, cualquier otra opción que no sea votar NO a la investidura de Rajoy, acabaría por romper y hundir el partido. En el PSOE hay una clara vencedora, Susana Díaz; sin los votos socialistas de Andalucía el PSOE habría quedado reducido poco más que a la nada dentro del arco Parlamentario.
  • Las nuevas fuerzas políticas emergentes, Podemos y Ciudadanos, penetran con fuerza, pero el sentimiento es agridulce.
  • Ciudadanos, el partido de Albert Rivera, por casi todas las encuentas anunciado como tercera fuerza política, queda relegado al cuarto lugar con 40 escaños. No es la alternativa, o al menos no es así como los votantes lo han percibido. Sus continuas contradicciones, parecidos al PP y sin duda, su anuncio de abstención el último día de jornada electoral le han pasado factura a un partido cuyo programa electoral resulta, cuando menos, ambiguo en muchos de sus puntos.
  • Tampoco respecto a Podemos acertaron las encuestas. El partido liderado por Pablo Iglesias “El Coletas” remonta, pero no lo suficiente. Con 69 escaños y clara posible alternativa al socialismo más rancio, tiene ahora una enorme responsabilidad que deberá saber gestionar rápida y eficazmente pues un cambio de liderazgo en el PSOE (léase la más que probable futura candidatura de Susana Díaz) podría hacer que todo vuelva a cambiar.

Y ahora, ¿qué?

La mayoría de analistas políticos, periodistas, antropólogos, coinciden en que tras las elecciones, España es un país ingobernable. Rajoy no cuenta con el apoyo explícito de nadie. Ciudadanos ha anunciado su abstención, Podemos e IU votará claramente NO, una abstención socialista que favoreciese la permanencia en el poder del PP sería la mayor traición que experimentarían los votantes del PSOE y los nacionalismos… En fin, los nacionalismos se la tienen jurada a Rajoy (más que al PP) por su continuo pasotismo.

Posibles pactos | Elaboración: eldiario.es
Posibles pactos | Elaboración: eldiario.es

Asumiendo que el PP no lograría gobernar (lo cual aún no está escrito, no nos olvidemos), sólo queda una opción lógica y medianamente posible: PSOE + Podemos + IU. Esta opción contaría, sin lugar a dudas, con el voto en contra del PP pero, con el voto al menos en blanco de los nacionalismos, por lo que sería posible.

Pedro Sánchez salvaría los muebles pero convirtiéndose en un presidente del gobierno sujeto a las exigencias, principalmente, de Podemos, y ya sabemos que el partido de Pablo Iglesias tiene exigencias inamovibles, ¿aceptará Sánchez?

El otro posible escenario, realmente probable, es que en Marzo tengamos una nueva cita con las urnas donde los resultados no serán los mismos pues todos y cada uno de los partidos se habrán retratado. Ante esta posibilidad surgen muchas dudas, la principal de ellas es quién encabezará las listas de los dos grandes partidos tradicionales. Pedro Sánchez, para quien antes de las elecciones unos resultados como los vividos eran un rotundo fracaso, lo tendría muy complicado y Susana Díaz lo tendría en bandeja para alzarse, si es que lo desea, con el liderazgo del partido.

Mientras, en el PP, Mariano Rajoy también lo tendría muy difícil. Sin duda serían muchas las voces que se alzarán contra su figura enarbolando un cambio para el que no hay más candidata que Soraya Sáenz de Santamaría. Y ¡ojo!, porque Esperanza Aguirre y José María Aznar aún no han hablado, y cuando lo hagan, los cimientos del PP temblarán.

Resumiendo: o los partidos muestran capacidad de diálogo y sobre todo, capacidad para ceder (algo muy habitual en un gran número de países europeos donde las alianzas de gobierno son lo habitual y, por cierto, les va mejor que a nosotros), o en marzo vamos a unas nuevas elecciones donde casi seguro, podríamos tener nuevos rostros y nuevos números, pero, lo dudo mucho, no un orden diferente al arrojado ayer por las urnas.

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