Memorias del SEFF 2015, haciendo balance

Memorias del SEFF 2015, haciendo balance

Hace ya dos días que la XII edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla SEFF llegó a su fin y, una vez reposado el muy agradecido empacho de cine, es momento de hacer un balance personal sobre lo que ha supuesto este evento respecto a las dos ediciones anteriores a las que también he asistido.

Volveré al SEFF, pero…

El SEFF es un gran festival de cine. Desde el año 2013 en que lo descubrí y asistí por vez primera, espero con ansia que comiencen a anunciar su próxima edición de hecho, finalizó hace dos días, el pasado sábado, y ya estoy con ganas de que arranque la decimotercera edición a comienzos de noviembre del año próximo. Sí, efectivamente estas palabras te están haciendo pensar que  hay un “pero”, y sí, has acertado.

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Tres años seguidos asistiendo al SEFF y en esta ocasión me ha quedado una sensación extraña, un tanto agridulce. He disfrutado el Festival de Cine Europeo de Sevilla, sobre todo porque siempre voy acompañado de mis amigos Joaquín y Marta, los mismos con los que lo descubrí, pero este año no ha habido, o al menos yo no la he visto, esa película que destaca sobre el resto y que te hace pensar “por esto es por lo que vengo al SEFF“.  Finalmente, de mi selección original, a la cual fui haciendo algunos cambios, he visto un total de 11 películas, muy por debajo de las 22-24 vistas en las ediciones de 2013 y 2014. Esto ya me hacía pensar que algo no iba bien, no encontraba producciones que realmente llamasen mi atención algo que, por otra parte, es totalmente subjetivo.

Algunas de nuestras entradas para el SEFF 2015
Algunas de nuestras entradas para el SEFF 2015

También me he llevado un par de grandes decepciones. Ahora que el SEFF ha finalizado lo diré: “La ciudad del trabajo”, inscrita en la sección Resistencias, resultó completamente infumable, tanto que me salí de la sala pasado el ecuador de la proyección, algo que no hacía desde hace al menos quince años.

Otra considerable decepción fue “Body”. Es una buena película, de hecho me gustó, pero una vez disfrutada cayeron por su propio peso todas la expectativas que tenía depositadas en ella y es que había sido anunciada bajo un argumento que en absoluto es la línea central del film.

Otra percepción muy personal que he tenido, y tal vez me equivoque pues carezco de datos, es que esta edición del SEFF no se ha “movido” tanto en las redes sociales, especialmente Twitter, como en las dos ediciones anteriores a las que he asistido.

En el lado positivo de la balanza sitúo “Petting Zoo”, una producción que trata con enorme delicadeza el tema del aborto en un lugar como Texas (Estados Unidos), “My friend Victoria”, escogida casi a última hora y que resultó una película que, si bien cuenta poco, lo hace con sencillez resultando enormemente agradable; “No One’s Child”, una historia real que su protagonista hace absolutamente creíble; y “Rabin, the last day”, la última creación del israelí Amos Gitai que incluye imágenes reales para contarnos todo lo sucedido en el asesinato del líder judío Rabin.

En cuanto a aspectos organizativos, el SEFF tiene algunas “cuentas pendientes” que debería solucionar de una vez por todas para la edición del año próximo.

Comienza el SEFF
Comienza el SEFF

Continúo insistiendo en que celebrándose el SEFF en un ciudad tan histórica como Sevilla, que cuenta con un centro histórico envidiable por prácticamente cualquier ciudad del mundo, y en el que hay cines céntricos (Avenida, Alameda, Cervantes, Plaza de Armas, Teatro Alameda), resulta un gran error llevar el festival hasta los Cines del Centro Comercial Nervión Plaza en base a la comodidad de celebrarlo todo en un único lugar (cosa que no es así) y que aquellos que acuden en coche puedan aparcar. La oferta gastronómica de este centro comercial (aunque a mí me fascinen las hamburguesas del Burguer King) es pésima. Si deseas acudir a una proyección en alguna de las otras dos sedes del Festival (Teatro Lope de Vega o Teatro Alameda) debes desplazarte exclusivamente a comprar las entradas porque en las taquillas de Nervión no te las venden. Esto, entre película y película, resulta imposible. Pero ya que escogen este lugar, qué menos que dotarlo esos días de un transporte público decente. Por el día no tienes problema alguno, el problema llega cuando sales de la última proyección de la noche. Entre semana, el metro cierra sus puertas a las 23:00 y los autobuses urbanos comienzan una ronda nocturna cada hora, así que como se te escape, quédate sentado o gástate la pasta en un taxi.

No quiero finalizar este texto sin expresar la profunda sensación de arbitrariedad con la que se han otorgado, al menos, ciertos pases de prensa. He podido hablar con algún acreditado y tras la charla, la pregunta que me ha venido a la mente ha sido: ¿cómo es posible?

Pero con todo, lo bueno y lo malo, el Festival de Cine Europeo de Sevilla (SEFF) es realmente fascinante. Así que volveré el año próximo y espero encontrarme con muchos de vosotros por allí.

¡¡¡Nos vemos en el SEFF 2016!!!

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