Maltrato animal, una lacra sin el castigo merecido

Maltrato animal, una lacra sin el merecido castigo

Cada día vemos noticias terribles en televisión pero por alguna razón, que podríamos llamar “cercanía”, y no me refiero a la distancia física, algunas nos llegan más hondo que otras. Esta semana tres perros fueron tirados a una balsa de alquitrán en Cartagena (Murcia), sólo dos de ellos han sobrevivido. El nivel de crueldad que muestra esta acción, sinceramente, escapa a mi comprensión. Pero lo peor de todo ésto es que

no es la primera vez que sucede en la zona, ni tampoco en otros muchos lugares pero aún así, la legislación es débil al respecto y los responsables no recibirán el castigo merecido.

Un nuevo caso de maltrato animal

Chapa Pote, así es como se llaman estos dos perros, han logrado sobrevivir a la crueldad y falta de sentimientos de alguien a quien, como mínimo, sólo se la puede calificar de mala persona.

En un ejemplo más de maltrato animal en nuestro país, la noche del jueves al viernes de la semana pasada unos vecinos alertaron al refugio canino El Portalico de que había tres cachorros en una balsa de asfalto en medio del campo. Esa misma noche los miembros de la asociación los recogieron y, con mucho esfuerzo, litros de lavavajillas y  aceite, y decenas de lavados, consiguieron salvar la vida a dos de ellos, pero las secuelas son un hecho:

“Tienen los ojos muy mal, como quemados. Y también la piel muy irritada del alquitrán y de los lavados de estos días, porque hemos tenido que utilizar [lavavajillas]. Hoy vamos a hacerles unos análisis para ver cómo les ha afectado a los riñones y al hígado”, narraba a Verne Amparo Marín, directora de El Portalico.

Maltrato animal | Imágenes difundidas por Tere Sánchez, concejal de Podemos Cartagena que ayudó al limpiado de los animales
Maltrato animal | Imágenes difundidas por Tere Sánchez, concejal de Podemos Cartagena que ayudó al limpiado de los animales

La Guardia Civil ya está buscando a quien o quienes cometieron este atroz caso de maltrato animal y miles de personal ya han difundido en twitter miles de veces este mensaje de los agentes.

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Pero en el fondo, todos y todas sabemos lo que sucederá. En el mejor de los casos, atraparán a este o estos desalmados y serán condenados, puede que hasta a un año y medio de cárcel, pena que probablemente, si carecen de antecedentes, no tengan que cumplir, y una multa. Y borrón y cuenta nueva, como si no hubiese pasado nada.

La legislación española, y la de muchísimos otros países, es así de débil e hipócrita. Mientras unos se dan golpes de pecho y ponen medallas a vírgenes y santos, a la vez miran hacia otro lado ante casos como este. No existe una ley nacional, si no leyes autonómicas, no lo suficientemente contundentes, con sanciones diferentes; todo un galimatías acrecentado por los cientos, miles, de ordenanzas municipales al respecto del maltrato animal, todas ellas diferentes entre sí.

Arancha Sanz, abogada de la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Madrid (SPAP), y Leticia Sánchez, abogada y también miembro de la Comisión de Derechos de los Animales del ICAB, lo explicaban así en la página web Abogacía Española: “nos encontramos con que unos mismos hechos se consideran infracción o no según el lugar donde se cometan y la cuantía de las sanciones varía mucho también según cada comunidad. Por ejemplo una sanción muy grave por maltrato en Madrid tendría una multa como máximo de 15.000 euros y en Aragón podría llegar a ser de 150.000 euros si el resultado es la muerte del animal”, añade Arancha Sanz. “En la práctica nunca llegan a imponerse tales cantidades porque al fijarse las cuantías entre dos márgenes, siempre suelen quedarse en sus límites mínimos”, lamenta Leticia López, y las penas más “duras” se aplican solo a casos de maltrato constatado. Si la denuncia es por abandono o por falta de cuidado a un animal, en algunas comunidades ni siquiera está tipificado como falta.

La situación es mucho más grave. No sólo se hacen necesarias de forma urgente e inmediata una legislación a nivel nacional sobre el maltrato animal que unifique todas las diferencias autonómicas y locales y unas penas contundentes. Además es imprescindible un plan para la reeducación de estas personas, un programa que les ayude a reinsertarse en la sociedad, deben ser reeducados en el amor a la vida.

Mi perro
Mi perro

Viendo la noticia en televisión, y escribiendo este artículo, no puedo evitar casi emocionarme. Veía a estos perros, lo que les habían hecho, imaginaba a quien se lo había hecho y, junto a mi, estaba mi perro (el de la siguiente foto), y no me cabe la menor duda de que este tipo de persona tienen un serio problema, una falta de afecto, de amor a la vida. No existe manera alguna de alcanzar mínimamente a comprender su acción sin explicarlo a través de un problema mental. Quien practica, aunque sólo sea por una vez, el maltrato animal, tiene un problema psicológico grave. De hecho, existe en psiquiatría (o psicología, perdonadme, no soy experto en la materia), la llamada “trilogía del psicópata”, tres hechos que definen a una persona como un potencial psicópata. ¿Adivináis cuál es uno de esos signos? Efectivamente, el maltrato animal.

La conclusión a todo esto es evidente: implantación de una dura ley contra el maltrato animal acompañada de un efectivo programa de reinserción. Y si no hay solución, o cárcel o manicomio.

Por cierto, así han quedado finalmente Chapa Pote, con muchas ganas de ser adoptados, ¿te animas?

Chapa y Pote, los cachorros rescatados y salvados en Cartagena
Chapa y Pote, los cachorros rescatados y salvados en Cartagena

FUENTES | Verne (El País), El Portalico, Abogacía Española

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