Nace una nueva España de pactos, y también traiciones

Ya han pasado las 24 horas de rigor, el tiempo suficiente para digerir y asimilar los cambios que el pasado sábado se produjeron en España a consecuencia directa de los últimos resultados electorales municipales. Cientos de ayuntamientos a lo largo y ancho del país han cambiado de color, las plataformas ciudadanas han tomado el poder en una más que considerable parte de ellos y aunque una lectura general, incluso superficial de la situación nos permite afirmar que la España de los pactos camina hacia su consolidación, lo cual es cierto, no es menos cierto que el sábado asistimos a algunas clamorosas traiciones que han causado un considerable malestar entre muchos votantes y que sin duda alguna, se acabarán pagando en las urnas. Ha nacido la España de los pactos, pero también la España de las traiciones.

Tiempo de pactos…

No existe político alguno incapaz de hacer una lectura positiva de los resultados electorales del 24M. Tan cierto es que el PP continúa siendo la fuerza más votada, como que la izquierda, en general, cuenta con mayor apoyo de los ciudadanos, o que los votantes, desde una perspectiva sociológica, expresaron en las urnas su deseo de cambio en cualquiera de las direcciones propuestas. ¡Y todos tienen razón! España se ha puesto patas arriba y ya “ni su madre” reconoce el mapa post-electoral de 2011:

Alcaldías tras las elecciones municipales de 2011
Alcaldías tras las elecciones municipales de 2011
Alcaldías tras las elecciones municipales de 2015
Alcaldías tras las elecciones municipales de 2015

No es mi intención repasar quien gobierna desde ayer en cada lugar, para eso están los mapas que tenéis sobre estas líneas y ciento de noticias en los medios, aunque seguro que ya todos y todas sabéis quien estará al mando de vuestra ciudad. Más bien escribo estas líneas porque el pasado sábado, mientras me pasaba la mañana pegado al televisor y a varios diarios digitales, y por supuesto, también a Twitter, tratando de seguir la formación de los principales ayuntamientos de España, no pude evitar sufrir una de las mayores mezclas de alegría y decepción de mi vida.

En líneas generales, porque seguro que hay casos concretos en ayuntamientos que desconozco, todos los partidos han seguido una línea que se les suponía lógica. Todos menos uno. PSOE y candidaturas ciudadanas apoyadas por Podemos se han apoyado entre sí en unos u otros lugares y, en función de la ciudad, también han podido entrar en juego fuerzas políticas locales como Compromís en Valencia o ERC en Barcelona. De esta forma todos ellos han seguido la estela de lo que propugnaban, “el cambio”, un cambio que alcanza al menos dos grados en función de los resultados: un cambio mucho más suave, lo que yo ya denominé, aún desconozco con qué nivel de acierto, “el mal menor”, representado por el PSOE; y un cambio mucho más drástico, que no radical, encabezado por plataformas ciudadanas bajo el amparo de Podemos como la “Marea Atlántica”, “Ahora Madrid”, Guanyems Barcelona” o partidos como “Compromís”. Sus votantes, vuelvo a hablar en líneas generales pero mayoritarias, no pueden sentirse a día de hoy engañados, ni decepcionados. Tal vez más satisfechos unos, y menos satisfechos otros (es lógico, todos aspiran a ganar y gobernar), pero no defraudados pues todos ellos apostaron por el cambio y, allí donde ha sido posible numéricamente, ese cambio se ha producido, aunque haya sido a costa de aceptar ese “mal menor”.

… y de traiciones

Pero hay otro partido que propugnaba el cambio, de hecho, su lema era “El Cambio”. Hablo de Ciudadanos, un partido que a pesar de prometer ese cambio ha intentado y apurado hasta el último momento toda posibilidad de mantener en las capitales de provincia gobiernos del PP que, recordemos, está imputado como tal, como partido. En Almería, tras haber firmado un acuerdo con el PSOE, en el último momento se abstuvo permitiendo así que la alcaldía vaya a manos de un político que en estos momentos está siendo investigado por comprar votos a cambio de puestos en el mercadillo. También ha permitido que continúen en el poder (es decir, que no se produzca el cambio prometido) en Jaén, Granada, Orense y otros lugares, entre ellos Murcia, de donde soy y donde vivo. Aquí en Murcia, también a última hora, ocurrió lo que todos sabíamos que iba a ocurrir y que era un “secreto a voces”: Ciudadanos se abstuvo y permitió que siga gobernando en PP en una ciudad donde ya estamos cansados de casos de corrupción, donde el anterior alcalde sale por la puerta de atrás imputado, donde se han recalificado terrenos de una forma salvaje e insultante para que media ciudad, prácticamente toda la zona nueva norte, esté repleta de solares, edificios a medio construir y viviendas vacías.

Ciudadanos está apoyando a un partido político que está imputado como institución, ¿cómo se puede justificar tal postura?

La cuestión es: quienes decidieron votar a Ciudadanos, ¿lo hicieron con la intención de que nada cambiase? ¿Votaron con la intención de que el PP siguiese gobernando en estas ciudades? Por alguna razón, la lógica me dice que quien quiere que gobierne el PP, vota al PP, y lo mismo ocurre con el resto de votantes. Los electores de Ciudadanos votaron a favor de un cambio prometido y que ahora la formación está traicionando, así lo están sintiendo muchos de sus electorales; no había más que echar un vistazo a las redes sociales el sábado y ver el clima de indignación que se respiraba.

El siguiente paso son los gobierno autonómicos pero ¿alguien tiene la menor duda de lo que va a suceder? Yo no. Ciudadanos apoyará a Cifuentes en Madrid y a Pedro Antonio Sánchez en Murcia; no hará lo mismo en la Comunidad Valenciana porque sería una verdadero escándalo (aunque no podemos olvidar que su candidato a la alcaldía de la ciudad de Valencia re reunió con el PP y se ofreció como candidato aceptando los votos del PP, incluida Barberá). Y no lo ha hecho en Andalucía, al menos, porque numéricamente era imposible que un apoyo al PP le llevase a la presidencia de la Junta sin embargo, sí que ha prestado su apoyo a Susana Díaz sin que Chaves haya salido, y ello a pesar de que Albert Rivera repitió hasta la saciedad y públicamente que jamás le darían su apoyo hasta ver fuera a Chaves; incluso llego a afirmar que ni le cogerían el teléfono. Otra traición más de Ciudadanos que su portavoz se empeñaba en justificar en el programa La Sexta Noche.

Ahora quedan 5 meses de prueba, 5 meses hasta las elecciones generales y ahora todos y cada uno han puesto las cartas sobre la mesa. Todos deberán demostrar si optan por lo prometido u optan por la traición, aunque tal vez la mayor responsabilidad la tienen esos “gobiernos ciudadanos” que no pueden defraudar a riesgo de someternos a un profundo desengaño y pesimismo mucho mayor del que ahora se vive. Pero me temo que algunos se arrepentirán de lo que han hecho porque en este tiempo seguirán saltando casos de corrupción sí o sí, y a ver entonces qué explicación dan a sus apoyos (aunque seguro que encuentran alguna), porque esto ya es una gran tela de araña y hay quien ha preferido apostar por el caballo perdedor.

En noviembre, las urnas juzgarán, sentenciarán y es probable que lo hagan con mayor contundencia.

Manuela Carmena a la salida del Ayuntamiento de Madrid tras ser investida / Efe
Manuela Carmena a la salida del Ayuntamiento de Madrid tras ser investida / Efe

IMAGEN DE CABECERA | Ada Colau saluda Artur Mas siendo ya alcaldesa de Barcelona / ENRIC CATALÀ

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