De la gloria al esperpento, el espectáculo post-elecciones

Desde el pasado 24 de marzo, día de las elecciones municipales y autonómicas en España, estamos asistiendo a un auténtico circo, con perdón de los profesionales del circo, protagonizado por aquellos que, sinceramente, estoy convencido de que no alcanzan a entender que su tiempo ha acabado, por personajes que se empeñan en aferrarse a un poder que de facto ya han perdido y que pretenden, o más bien pretendían aparentar que no había pasado nada. El máximo exponente de este vergonzoso circo es Esperanza Aguirre, incapaz de asumir que no será alcaldesa, y que día a díase dedica a repartir insultos y hacer propuestas absurdas en una suerte de psicótica carrera con un único fin, que Manuela Carmena, a la que sistemáticamente ha insultado, ofendido y faltado al respeto, no alcance la alcaldía. ¡Y luego hablan de telebasura!

¡Que empiece el espectáculo!

El espectáculo es lamentable. Mientras el presidente del gobierno trata de contener, sin éxito, una bomba que ya ha estallado, sus barones territoriales comienzan la retirada: Bauza en Baleares, Fabra en la Comunidad Valenciana, Luisa Fernanda Rudí en Aragón y ya amenaza con hacer la maleta hasta el barón castellano-leonés Juan Vicente Herrera, el mismo que días atrás le mandaba a Mariano Rajoy un rotundo mensaje, que se mirase “al espejo” y se respondiese a sí mismo “si debe ser candidato”. Sólo Cifuentes resiste, su resultado no es tan malo, ha ganado la batalla madrileña e interna a la todopoderosa Aguirre obteniendo más votos en la elecciones que ésta en Madrid ciudad y, para ser sinceros, Cifuentes no es lo que estamos acostumbrados a ver en el PP. Y nos queda Cospedal, la de la indemnización en diferido, que claramente, tiene los días contados si bien le permitirán salir con dignidad (¿Ministra de Educación y Cultura?, ¡Qué barbaridad!).

Mariano Rajoy ha perdido el timón de su partido, y del gobierno, su nivel de pasividad ya casi resulta ofensivo a la inteligencia. En cualquier país europeo ya habría dimitido tanto por los continuos casos de endémica corrupción que asola su partido a lo largo y ancho de todo el país, como por la pérdida de 2,5 millones de confianzas en las últimas elecciones. Se lo ha ganado a pulso: no responde a la prensa y traicionó a todo su electorado incumpliendo el programa electoral con el que llego a la Moncloa en 2011. Ya prácticamente nadie le hace caso. Mientras él pide calma y sigue de forma incomprensible afirmando que no pasa nada, desde el PP de Castilla y León piden la dimisión del Ministro de Industria y en Baleares, Bauza se pasa por el arco del triunfo eso de esperar a que pasen las elecciones generales para celebrar el congreso autonómico del partido, Aguirre, como siempre, va a lo suyo, y las voces internas pidiendo la regeneración del partido, incluida sus sustitución, ya no se esconden a los medios.

La diputada popular Cayetana Álvarez de Toledo comenzaba un artículo titulado “Contigo y sin él” en el diario ABC de la siguiente manera: “El Partido Popular no empezará a recuperarse hasta que su dirección no reconozca de forma explícita la verdad. El domingo pasado sufrimos una derrota devastadora” y ya casi al final de sus líneas planteaba: “La imprescindible renovación del PP plantea, inevitablemente, dos preguntas difíciles sobre el presidente Rajoy. ¿Es creíble que pueda liderar la renovación? ¿Debe ser el candidato a las elecciones generales?”.

La diputada del PP Cayetana Álvarez de Toledo (Efe)
La diputada del PP Cayetana Álvarez de Toledo (Efe)

Y mientras se pelean entre ellos a cara de perro con la luz y taquígrafos de las cámaras de televisión, continúan los casos de corrupción. León de la Riva, alcalde popular de Valladolid, es condenado e inhabilitado por la justicia, pero dice que no se va y sus correligionarios de la ciudad cierran filas en torno a él vía rueda de prensa. Tampoco veo que le echen. En la lista de Cifuentes (lista impuesta por el PP de Madrid, el que aún preside Aguirre), su número 7 estaba imputado precisamente hasta dos días antes de las elecciones pero, mira tú qué casualidad, la acusación se retiró. Y el viernes, en Valencia, detienen al delegado del gobierno, una vez más, otro nombrado por Rajoy.

El circo mediático-político sigue su avance tras las elecciones del 24-M; la, en otros tiempos cuerda, Ana Palacio, se atreve a comparar a Ada Colau, a Podemos y por lo visto, a todo aquel que no piense como ella, con el UKIP Británico, el Frente Nacional de Marine Le Pen y hasta el Estado Islámico de Isis argumentando que añoran la España musulmana del siglo XI. Otra “miembra” del PP, Nuria Losada, concejal valenciana, en Facebook asegura que con Podemos se avecinan de nuevo las quemas de iglesias y las violaciones de monjas. Como dijo en su día la gran Sara Montiel, “¡Pero qué pasa!¡Qué invento es este!” Vamos a ver, esta gente ha perdido la cabeza ante la impotencia de una situación que ni en sus peores pesadillas habían imaginado. Pero esta gente ¿no tiene hijos que les digan: “mamá, papá, cállate de una vez, estás haciendo el ridículo”? Porque yo sí que se lo diría a mi padre o a mi madre. Llevan más de un año con la misma absurda cantinela, una vez, y otra vez, y otra, y otra… y no han hecho si no regalar votos cada vez que abrían la boca. ¿De verdad son tan inútiles que aún no se han dado cuenta?

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Pactos, arma de doble filo

La situación política en España tras las elecciones ha cambiado; no sabemos si temporal o indefinidamente, pero lo ha hecho. Se acabaron las mayorías absolutas y ahora unos se necesitan a otros, los partidos tradicionales están obligados a entenderse con los partidos emergentes, pero también los partidos emergentes están obligados a entenderse con los partidos tradicionales. Es la España del diálogo, de las negociaciones y de los pactos. Se acabaron los cheques en blanco para gobernar, ¡para todos! Pero los nuevos no pueden pactar sin más con los viejos, han de justificar su apoyos ante sus votantes, y ahí entran en juego las líneas rojas.

Podemos

Podemos, es evidente, está más cerca del PSOE, pese a la lejanía, pero cuenta con una gran ventaja: hay alternativas al PSOE en muchas áreas y ya ha dejado claro que siempre que sea posible, apoyará a otras fuerzas políticas más afines antes que al PSOE aún cuando éste tenga más votos. El mejor ejemplo es la Comunidad Valenciana donde el apoyo de Podemos a Compromís, con Mónica Oltra al frente, ya casi se da por hecho. El PSOE se ha convertido así en el “mal menor” para Podemos.

Ciudadanos

Ciudadanos lo tiene más complicado, mucho más complicado. Visto como la marca blanca del PP corre el riesgo de transformarse en el apoyo que éste necesita para conservar el poder en Murcia o Madrid, por ejemplo, a nivel de Comunidad Autónoma y en muchas ciudades como Cáceres o de nuevo, Murcia. El slogan de Ciudadanos en campaña electoral era “El Cambio”, ¿se puede justificar el cambio permitiendo la continuidad de gobiernos del PP? Pues sí, podría ser que sí, nada es blanco o negro y para eso Ciudadanos también tiene sus líneas rojas. Sin embargo esta semana todo se ha puesto mucho más difícil para el partido de Albert Rivera. El Partido Popular, como partido político, como institución, está imputado y deberá hacer frente a una fianza de 1,2 millones de euros por el caso “Caja B”. Ciudadanos exige en una de sus líneas rojas la inexistencia de imputados en las listas pero, ¿qué ocurre cuando ahora es el propio partido el que se encuentra imputado?


En las próximas semanas tendremos la solución a todas estas preguntas. No sabemos a ciencia cierta cuáles serán las alianzas, aunque, en mayor o menor medida, las vemos venir, pero lo que sí está suficientemente claro es que, de cara a la próximas elecciones generales, todos habrán quedado retratados y llegará el momento de someterse, de nuevo, a la fiscalidad de los ciudadanos.

IMAGEN DE CABECERA | “Mal perder”, por Bernardo Vergara en eldiario.es

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