El niño de Hitler

El nino de Hitler Gerhard Bartels fue cara propaganda nazi a los cuatro años

En el sistema nacionalsocialista alemán la propaganda constituyó uno de sus pilares fundamentales, sólo así se pudo convencer a "casi" toda una sociedad, algo que aún a día de hoy muchos no alcanzamos a comprender. Hitler lo sabía muy bien, era consciente de la importancia de la imagen y por ello utilizó a un niño de cuatro años como imagen de su propaganda. Ahora, 80 años después, ese niño rompe el silencio.

Gerhard Bartels habla después de ocho décadas

Hace ochenta años Gerhard Bartel era físicamente el prototipo de niño ario cuya puereza tanto ansiaba por preservar Hitler. Por ello fue elegido para protagonizar la campaña de adopción de niños arios en la Alemania hitleriana. Su rostro ilustró libros, carteles, postales y todo tipo de material propagandístico y ahora ha contado al diario británico Daily Mail  cómo fue aquel encuentro con Hitler.

Fue su tío Isidor Weiss quien programó esa primera cita con Hitler en 1936, ambos se habían conocido durante la Primera Guerra Mundial y desde entonces mantenían cierta relación. Los padres de Bartels eran los propietarios del hotel Alpenhof, ubicado justo junto al hotel Weiss donde Hitler solía hopedarse.

Fui elegido porque obviamente encajaba con lo que Hitler pensaba que era un buen hijo ario

Para la ocasión, sus padres le vistieron "de domingo" es decir, con el mejor traje que tenía ya que se trataba de "un día muy especial", tanto, que "no tenía permiso para jugar con otros niños ese día para no ensuciar mi ropa".

¿Y quién tomó las fotografías? Pues el fotógrafo personal de Hitler, Heinrich Hoffmann, ¿os suena?.

Bartels era un niño de apenas cuatro años y evidentemente, como tal, no le supuso por aquel entonces trauma alguno. "Yo estaba feliz de ser fotografiado porque pensé que me iba a dar un pedazo de pastel de manzana", ha declarado ahora. Pero a pesar de su juventud, "yo era muy pequeño pero yo sabía que me estaban manipulando" y recuerda su pequeño acto de rebeldía al no saludar a Hitler con el saludo oficial.

Bartels no parece guardar buen recuerdo ni opinión de Hitler:

Hitler era un gánster. Los nazis me usaron con fines de propaganda. Se me usó para mostrar el amor de Hitler por los niños. Pero todos los dictadores hicieron lo mismo, desde Mussolini a Stalin.

FUENTE | Daily Mail

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