El Ministerio del Tiempo

El Ministerio del Tiempo es ya, sin lugar a dudas, una de las series de televisión del año. Los fans se cuentan por miles, Twitter "arde" durante la emisión de cada nuevo capítulo, los diarios digitales escriben decenas de artículos sobre ella y su audiencia, aunque no exagerada, se mantiene fiel. Y lo más sorprendente para muchos es que se trata de una producción española de la cadena pública. Descubre por qué El Ministerio del Tiempo, con sus imperfecciones, es la serie que no te puedes perder.

Por qué hay que ver "El Ministerio del Tiempo"

En los últimos días del pasado año os hablaba sobre las series de TV que no te debes perder en 2015. Craso error que, por supuesto, volveré a repetir. Y es que en aquel momento me pasó totalmente inadvertida una producción española (otra en cambio, que no citaré, me la podía haber ahorrado). Se trata de El Ministerio del Tiempo, una apuesta sin duda arriesgada en la ficción televisiva española por todo lo que comporta su trama pero que ha sabido, con gran acierto, calar bien hondo en los espectadores. Tras ocho capítulos y algo más de nueve horas que he devorado como si me fuese la vida en ello, los que la seguimos ansiamos ¡YA! una segunda temporada que, por suerte, ya ha sido confirmada.

El Ministerio del Tiempo es, como su propio nombre indica, un ministerio (sí, como el de Interior, Sanidad o Educación), pero secreto. Su misión, clara y rotunda: preservar la Historia, asegurarse de que todo suceda tal y como sucedió, tal y como nos cuentan los libros de Historia o, como afirman en uno de sus últimos capítulos, "preservar la memoria histórica", un expresión muy al uso en nuestro país durante los últimos años y que precisamente se pronuncia en el capítulo en que hace su aparición Federico García Lorca. Así, sus funcionarios cruzarán, literalmente, diversas puertas para trasladarse a tiempos de la revuelta de los comuneros, de la guerra de independencia respecto a Francia, a la década de los años veinte, a tiempos de Isabel la Católica, etcétera rememorando pequeños instantes de la Historia de España por cuya "correcta" trayectoria deberán velar.

El Ministerio del Tiempo no cuenta con grandes efectos especiales, ni de lejos y, aunque su presupuesto seguramente habrá superado la línea media de la cadena pública, se encuentra muy lejos de cualquier producción estadounidense. El secreto está en su concepción, en la variada forma de contar las historias entre capítulo y capítulo, en sus actores, la gran mayoría desconocidos para casi todos los espectadores o en sus chascarrillos y pequeños momentos de sutil humor al que, por cierto, las críticas parecen, a mi gusto, haber prestado una atención excesiva. Que Rodolfo Sancho diga llamarse Curro Jiménez (su padre interpretó a este bandolero) o que, al ver a Isabel la Católica, "le resulte familiar" su cara, no dejan de ser inteligentes anécdotas que entretienen, hacen la serie mucho más amena, pero sin llegar a ser aspectos realmente importantes.

El Ministerio del Tiempo, más bien sus creadores, los hermanos Pablo y Javier Olivares, ha sabido unir de forma magistral entretenimiento y actitud didáctica y todo ello con un gusto exquisito y limpio, justo lo que una televisión pública debe ofrecer. Esta serie de TV es eminentemente didáctica por muchos y múltiples aspectos.

El primero de ellos, y más evidente, porque nos pone al día con momentos de nuestra Historia que probablemente muchos desconozcan. Pero al margen de esta evidencia, durante todos y cada uno de los ocho capítulos de El Ministerio del Tiempo planea una cuestión que inavade la atmósfera de toda la trama: ¿debería cambiarse el pasado en caso de tener la posibilidad de ello? La máxima de esta institución, "preservar la Historia", ¿debe cumplirse a toda costa? ¿Debería mantenerse un pasado, a sabiendas de su injusticia? Un buen ejemplo lo encontramos ya en el capítulo primero cuando aparece la posibilidad de permitir que los franceses salgan victoriosos en su invasión a España de 1808 y evitar así el retorno de un Fernando VII que derogó la primera constitución democrática de la Historia de España y dio paso a una nueva etapa de oscurantismo que nos alejó aún más del progreso europeo. Por no hablar de la oportunidad de asesinar a Hitler en su más que cómico encuentro con Franco.

Junto a ello, otra contante de El Ministerio del Tiempo es la relación entre sus tres personajes protagonistas y cómo nos enseñan que las pequeñas cosas que nos unen son más poderosas que las "milidioteces que nos separan" (Bart Simpson). Tres personas, dos hombres y una mujer. El primero, del siglo XVI; ella, una joven adelantada a su tiempo de finales del siglo XIX; y el último, un ciudadano del 2015. Tres "hijos de su tiempo", cada cual con sus creencias, con sus convicciones, con sus formas de ser y también con sus prejuicios por los que, desde una perspectiva histórica, no se les puede culpar. Y sin embargo, acabarán siendo "uno" y jugándose el pellejo uno por el otro

Pero tal vez el aspecto más reseñable de todos cuantos podamos mencionar y que debe estar en la base misma de su éxito es que El Ministerio del Tiempo "cala" en quienes la vemos y nos hace empatizar con ese sentimiento de impotencia, e incluso angustia, entre el deseo de cambiar un pasado que sabemos injusto, y no poder hacerlo (¿recordáis el abrazo de despedida entre Julián y Federico?)

¿Que presenta fallos? Pue sí, pero también debemos entender que tratar el tema de los viajes en el tiempo, algo desconocido, no es una ciencia exacta pues de hecho, ni tan siquiera sabemos si alguna vez será posible. Recordemos, por ejemplo, la serie Lost (Perdidos), un auténtico fenómeno de masas con continuos feedbacks, saltos en el tiempo y demás que sus creadores no pudieron resolver más que de una forma en el último minuto (tranquilos, no desvelaré el secreto).

En serio. Os animo a todos y a todas a ver El Ministerio del Tiempono os defraudará en absoluto, por algo ya quieren los derechos la Fox en Estados Unidos, Italia, Alemania o la TF-1 de Francia.

Si queréis saber más sobre El Ministerio del Tiempo, a continuacion os dejo algunos links muy interesantes y tras ellos, el “making off":

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