Elecciones Andalucía: se confirma el fin del bipartidismo

Hace ya diez meses dije que algo ha comenzado a cambiar. Hoy, las Elecciones de Andalucía, consideradas el termómetro electoral de lo que podría estar por venir en el resto del país a lo largo de éste y del próximo año, a pesar de las peculiaridades electorales de esta región, han confirmado que esa etapa de nuestra Historia más reciente en la que sólo los dos grandes tenían voz y voto mientras se repartían el bacalao durante más de tres décadas, ha llegado a su fin. Ha comenzado una

nueva etapa democrática en España en la que cada vez más intereses sociales no sólo tienen voz en la calle, sino también en los asientos oficiales.

Las Elecciones en Andalucía, el comienzo del fin de una era


En mayo de 2014, las Elecciones al Parlamento Europeo fueron el primer signo del fin del bipartidismo; PP y PSOE perdían votos de forma escandalosa mientras Podemos pasaba de 0 a 1.245.948 votos en cuestión de meses. Pero reconozcámoslo, Europa nos queda lejos y son muchos los electores con escaso, e incluso nulo interés, en esa convocatoria electoral. Fueron unos resultados que dejaron pistas, pero que no serían un verdadero signo de cambio hasta reproducirse en territorio español. Sin embargo, lo más curioso del asunto es que los dos grandes, y algún que otro menor llamado UPyD, se vieron absolutamente amenazados, aún sin reconocerlo publicamente, y comenzaron a esgrimir el mismo discurso, con el mismo mensaje y, en ocasiones, con las mismas palabras, contra el avance de Podemos, en un pobre, lamentable y hasta ridículo discurso que no tuvo si no el efecto contrario: restarles credibilidad, de la ya por sí escasa que les quedaba, y regalarle votos no sólo a Podemos, también a Ciudadanos, tal y como en la jornada electoral de este domingo hemos podido comprobar.

PSOE y PP les han hecho el mejor trabajo a Podemos y Ciudadanos, no contentos con toda la basura que tienen dentro de sus respectivos partidos, no contentos con los escandolosos y vergonzosos casos de corrupción (de ambos), prefirieron abrazar el discurso del miedo en lugar de ejercer la mano dura dentro de sus organizaciones y hacer un intento contrarreloj por recuperar la credibilidad perdida.

El resultado no ha sido otro que el nuevo Parlamento de Andalucía, el parlamento más fragmentado de toda su Historia, un parlamento más multicolor que nunca, con fuerzas políticas hundidas, fuerzas políticas que irrumpen, y una gran resistencia. Y nada mejor que observar la diferencia entre el ya antiguo parlamento y el que resulta de las Elecciones de Andalucía del 22 de marzo.



Elecciones andaluzas: hundimientos, irrupciones y sólo una resistencia


Susana Díaz no ha logrado la mayoría absoluta a la que aspiraba, pero ha resistido, y ¡vaya si ha resistido! Los catorce escaños que se han repartido los nuevos no le han afectado en absoluto, muy al contrario, tras conseguir mantener los resultados de 2012, todos los analistas coinciden en calificar los resultados del PSOE en Andalucía como un gran resultado, una gran victoria, especialmente de la propia Díaz que ahora, con una gran victoria electorial como baluarte, supone un grave problema precisamente para Pedro Sánchez. Personalmente, no dudo en que la andaluza se verá las caras en unas primarias con el actual líder nacional del PSOE, y saldrá victoriosa.

El PP, que recordemos ganó las anteriores elecciones pero no pudo gobernar merced al pacto PSOE-IU, se hunde hasta alcanzar los peores resultados de su historia en la comunidad. Unos resultados que constituyen el rechazo a las políticas de recortes, austeridad, medidas antosociales y, muy especialmente, incumplimiento de promesas electorales del PP. Moreno Bonilla no ha perdido las elecciones andaluzas; las elecciones andaluzas tienen un perdedor con nombre propio: Mariano Rajoy, y muy probablemente marquen el principio del fin de su gobierno.

IU es la otra gran perdedora. Baja de 12 a 5 escaños tras la afrenta interesada a la que se vió sometido por Díaz. Es claramente un resultado de castigo a esta formación que, aún siendo más poderosa en Andalucía que en el resto de España, no logra comprender que tiene que comenzar a “jugar” de otra forma si no quiere verse totalmente borrado del mapa político por Podemos.

Y dos nuevas fuerzas irrumpen en el Parlamento Andaluz: Podemos y Ciudadanos. Ambas lo hacen con gran fuerza y ambas marcan la tendencia de que los tiempos en la políca española han cambiado. Podemos no obtiene los resultados esperados por las encuestas pero aun así, tratar de ocultar su evidente éxito en una comunidad políticamente tan difícil como Andalucía, es negar lo obvio.

Y ¡qué decir de Ciudadanos! De 0 a 9 escaños, unos resultados excepcionales que ponen en evidencia que el PP tiene una gran problema en las elecciones autonómicas y municipales del próximo mes de mayo pues ciudadanos es mucho más fuerte en otros lugares. 

Pero lo realmente importante no es en realidad que PP y PSOE, dueños y señores del cortijo durante más de tres décadas, ya no lo sean tanto; lo que de verdad importa es que desde hoy en Andalucía, y esperemos que pronto en el resto de España, muchos más ciudadanos pueden sentirse representados, con voz y voto, en su Parlamento.

Como ha dicho Albert Rivera en esta misma noche electoral, “el bipartidismo ha muerto”.

Y ahora para descansar, os dejo con una galaría de imágenes de este día tan especial y después algunos enlaces interesantes:

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