Luces y sombras de las nuevas tecnologías de la información aplicadas al periodismo (y III): ventajas y riesgos

El nuevo periodismo digital      Finalizamos esta breve serie de artículos que comenzamos hace en torno a un mes señalando de forma breve pero exhaustiva aquellas ventajas y desventajas provocadas por la irrupción de las nuevas tecnologías de la información en el ejercicio de la profesión periodística.

      En este sentido, los profesores Lourdes Martínez Rodríguez y Antonio Parra Pujante[1], ambos profesores de la Universidad de Murcia, realizan una acertada síntesis de las ventajas que internet aporta al desarrollo de la especialización periodística y que podemos aplicar al ejercicio de la profesión periodística en general:

  • Superación de los límites espacio-temporales.
  • De ello deriva la posibilidad de una mayor profundización y contextualización de los contenidos especializados a través de enlaces hipertextuales, contenido multimedia, vínculos a otras noticias, a documentación, a bases de datos o a las propias fuentes implicadas.
  • Inclusión y tratamiento de temas específicos y diferenciados, es decir, contenidos más locales, próximos y personalizados. Una mayor segmentación de audiencias que sin embargo permite llegar a un público más amplio y geográficamente disperso.
  • Internet se convierte en una eficaz herramienta para el periodista especializado pues le facilita el acceso a grandes bases de datos y documentales, le abre la posibilidad de contactar con fuentes especializadas y con ciudadanos implicados, y le ofrece múltiples posibilidades para abordar el tratamiento de un tema específico recurriendo al hipertexto, el multimedia y la interactividad.
  • La Red permite un mayor conocimiento del receptor/usuario, por la posibilidad de “feedback” e interacción; los públicos se hacen más activos, críticos y exigentes, dejan de ser receptores pasivos para convertirse en productores de contenidos.
  • Facilita el acceso a todo tipo de medios y fuentes, lo que repercute en un aumento del nivel cultural de los receptores y les convierte en implacables jueces del contenido informativo de los medios.
  • Facilita el desarrollo del periodismo de servicio mediante la aportación de datos útiles por parte tanto de periodistas como de los usuarios y las propias fuentes.
  • Proporciona cierta democratización de la información en el doble sentido del libre acceso a una pluralidad de fuentes por un lado, y de la posibilidad del usuario de crear y difundir contenidos por otro.
  • La instantaneidad (actualización constante) sustituye a la periodicidad; y se amplía el período de vigencia de los relatos, ahora almacenados y accesibles por tiempo ilimitado.

@jalfocea en Flipboard

En esta misma línea, los autores resumen además los riesgos de internet:

  • La instantaneidad y la actualización constante comportan riesgos para el desarrollo de contenidos periodísticos; la pugna por dar la noticia antes que la competencia provoca errores y el afloramiento de datos no suficientemente contrastados; o bien que entre las rutinas periodísticas acabe predominando las labores de edición y reelaboración de textos con la premisa de actualizar constantemente, sin tiempo para el análisis, la reflexión y la contextualización.
  • Excesiva dependencia de internet. Abuso del recurso a documentación e información digital (ciberfuentes) en detrimento del contacto personal con los protagonistas de la noticia, lo que puede restar interés humano a la información.
  • Sobreabundancia de información, y deficiente calidad de la misma, que dificulta al usuario poder diferenciar las fuentes útiles, creíbles y verídicas del ruido informativo o los intentos de “infoxicación”.
  • Proliferación de bulos, falsedades, rumores, etcétera debido al mal uso y abuso de formas alternativas de comunicación como foros, blogs, redes sociales…
  • Incremento de la dificultad de determinar la fiabilidad de las fuentes y la veracidad de las aportaciones ciudadanas.

 La “actualización constante” frente al debido tratamiento de la información: un ejemplo real.

      Respecto a los riesgos o peligros derivados de la instantaneidad y/o actualización constante, la periodista Carme Chaparro[2] elabora una profunda e interesante reflexión con ocasión del atentado ocurrido en Boston a mediados del pasado mes de abril de 2013 y su tratamiento inmediato por los medios de información. En este post Chaparro señala como “durante las primeras horas de caos del atentado de Boston, la cifra de fallecidos que daban los medios de comunicación locales osciló entre ninguna, dos y doce. En el fragor del momento, algunos olvidaron la prudencia.  ¿Por qué? Porque cada vez vamos más y más rápido.” Relaciona esa supuesta necesidad por ser el primero en ofrecer la noticia con sus peligros más evidentes: la no contrastación de la información (por una, también supuesta, falta de tiempo) y por lo tanto la difusión de informaciones erróneas, junto con la necesidad de mantener unos principios éticos y morales, profesionales, que eviten, en este tipo de acontecimientos, provocar aún más dolor que el ya ocasionado por el hecho en sí. Lo mismo ocurre con el tratamiento de las imágenes: “Y a veces olvidamos la prudencia. Como en el baile de cifras de muertos de Boston. O en algunas de las fotos que colgaron los periódicos en sus webs (¿habéis visto las de personas con pies y piernas amputados?)”. La solución propuesta por la periodista es simple y evidente: “siempre piensa en las familias (…)Y es que siempre estás a tiempo de subir la cifra de víctimas mortales, pero tirar al alza sin confirmación oficial (o si tú no estás allí delante contando cadáveres) es una imprudencia. De la misma manera que cuando algún medio da por fallecida a una persona que no lo está: cuidado, mucho cuidado.”

Atentado en Boston (Abril, 2013)
Atentado en Boston (Abril, 2013)

            Como conclusión a esta serie de tres artículos no podemos señalar más que los aspectos positivos y negativos de las TIC están ahí. Cada cual debe valorarlo adecuadamente y en base a un conocimiento adecuado pero lo indudable es que un NO adecuado uso de las mismas, por necesidad conduce a ciertos riesgos y a un tratamiento deficiente de la información impropio de cualquier periodista que se considere profesional.


[1] MARTÍNEZ RODRÍGUEZ, Lourdes y PARRA PUJANTE, Antonio: Periodismo especializado. Teoría y práctica de la especialización informativa. Murcia : Diego Marín, 2010.

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