Síndrome de Stendhal, ¿trastorno, sugestión o negocio?

Florencia de perfil
Florencia de perfil
¿Síndrome de Stendhal o simple belleza?

      Todos experimentamos determinadas sensaciones ante ciertas motivaciones, pero existen personas con una sensibilidad especial, más allá de lo común, que viven de forma extrema las emociones transmitidas por una buena película o las sensaciones proyectadas por la belleza del arte. Ésto es lo que se conoce como “síndrome de Stendhal, “síndrome del viajero” “síndrome de Florencia”.

La historia del “síndrome de Stendhal”.

      Corre el año 1817 cuando Henri-Marie Beyle, autor francés más conocido por el pseudónimo Stendhal, viaja hasta Florencia para contemplar la inmensa belleza de la ciudad italiana. Fue allí, visitando la Basílica de la Santa Cruz, cuando por vez primera definió lo que mucho más tarde sería calificado como síndrome. En su obra Nápoles y Florencia: Un viaje de Milán a Reggio, describe las sensaciones experimentadas como sigue:

Stendhal retratado por Johan Olaf Sodemark (1840)
Stendhal retratado por Johan Olaf Sodemark (1840)

Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme“.

A pesar de la gran cantidad de mareos, desvanecimientos, etcétera documentados entre los visitantes de esta bella ciudad, no fue hasta 1979 cuando la psiquiatra italiana Graziella Magherini lo define y categoriza como síndrome en sí mismo.

Síndrome de Stendhal: ¿realidad o invención?

      La realidad, tal y como adelantaba al comienzo, es que todos nos hemos emocionado en alguna ocasión ante alguna forma de manifestación artística; hemos soltado alguna lagrimilla viendo una película, nos hemos asustado, reído o se nos ha puesto el vello de punta. Pero el conocido como “síndrome de Stendhal” hace referencia más bien a las sensaciones extremas experimentadas antes un exceso de belleza artística. Eso es lo que le ocurrió a nuestro protagonista.

      Aunque actualmente la mayoría de psicólogos reconocen la existencia de este trastorno la verdad es que no está exento de polémica. Tras su definición como tal en 1979, y coincidiendo con el constante incremento de viajeros-turistas tanto a nivel mundial como a Florencia en particular, el número de casos registrado se ha ido incrementado considerablemente, lo que ha llevado a que sea conocido también como “síndrome de Florencia”. Es por esta razón por la cual también hay quien considera que se ha producido una divulgación exagerada del síndrome, especialmente desde la propia Florencia y con fines comerciales, turísticos, en definitiva, económicos, argumentando que la belleza de esta ciudad de la Toscana es tal que puede provocar emociones extremas ante ella, atrayendo de esta forma a un mayor número de turistas.

      Del mismo modo, ante tal nivel de divulgación de este síndrome cabría preguntarnos si no estaríamos en cierto modo predispuestos a experimentar al menos algunas de esas sensaciones extremas vividas por Stendhal en base a un estado de sugestión extrema.

Ponte Vecchio (Florencia)
Ponte Vecchio (Florencia)

      En cualquier caso, síndrome, sugestión o negocio, lo cierto es que nadie puede permanecer impasible ante la tremenda belleza y concentración de obras artísticas que presenta la ciudad cuna del Renacimiento, Florencia.

4 thoughts on “Síndrome de Stendhal, ¿trastorno, sugestión o negocio?”

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  2. Muy interesante y recomendable tu artículo. Recuerdo que cuando subí al Duomo sentí desfallecer, pero creo que fue consecuencia de los eternos e innumerables escalones (y de la comilona y el café ‘maquinatto’ de litro y medio que tomé antes :D)

    1. Jajaja. Muchas gracias Carlos. Yo también he sentido casi desfallecer en Florencia, pero creo que debido a querer verlo todo en un día, algo imposible.

  3. Pienso que casi todos los seres humanos en mayor o menor escala hemos sentido esas emociones, esos desvanecimientos, hasta escalofrio, sobre todo cuando estamos frente a esa situación que estamos vivenciando y que posiblemente era inalcasable para nosotros, pero que por situaciones de la vida fue un regalo de Dios poder lograrlo. Y esto sucede cuando se nos presenta la oportunidad de viajar y conocer lugares, espacios, la presencia de su historia, de su arte , de sus costumbres, de se su música, de su gastronomía, esto nos llena de muchas emociones esistenciales provocandonos el Síndrome de Stendhal.

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