Periodismo Digital (III): grandes transformaciones en la profesión periodística [2ªparte]

los_retos_del_periodismo_digital      Llegados a este punto resulta evidente que la profesión del periodista ha cambiado radicalmente con respecto a hace a penas unas décadas como consecuencia de la aplicación de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación al ejercicio de la profesión. La mayoría de profesionales coinciden en que la misión esencial del periodista siempre ha sido y será contar historias de la mejor manera posible. En ocasiones se ha confundido al mejor periodista con el que mejor maneja las nuevas tecnologías, sin embargo eso no es periodismo, si no los añadidos tecnológicos del periodismo. Aunque cambien el entorno y los ingredientes, lo esencial en la profesión continúa siendo el tratamiento adecuado de la información, lo que incluye expresamente responder de su fiabilidad.

Pero lo cierto es que internet y las redes sociales están transformando el papel del periodismo como intermediario entre la realidad y el receptor, a la vez que modificando el sistema de acceso a las fuentes del periodista. Como consecuencia, surgen temores de que el trabajo del periodista se esté desprofesionalizando, e incluso dudas sobre la posible pérdida de una de las señales de identidad: la capacidad de mediación o intermediación entre hechos y ciudadanos (profundizaremos más al respecto más adelante, al tratar el tema del “periodismo ciudadano”); la intermediación ha dejado de ser una facultad propia del periodista en tanto que el usuario recibe la información de dónde quiere: ahora, ni medios ni periodistas jerarquizan la información como en la prensa escrita, dónde el usuario entra a través de la portada, si no que en los nuevos medios digitales, la gente entra en la noticia, no en la portada, y después escoge otra noticia. Dicha jerarquización ha perdido bastante relevancia. Ello obliga a replantear la profesión y, especialmente, el papel del periodista en esta situación en la que la gente se puede informar a través de una gran cantidad de métodos; frente a este pensamiento, un sector de la profesión, instalado en los medios tradicionales, considera que el periodista, si bien ha de cambiar su perfil técnico, no necesita redefinirse pues continua teniendo el mismo papel.

      En el mundo de internet se incide sin embargo en el aspecto sociotécnico como condicionante fundamental de la profesión periodística. Hay una gran cantidad de canales de información y tecnologías debido a las cuáles ya no son sólo los periodistas los productores de información; producen los usuarios de forma autónoma o incluso en conjunción con el periodista. Éste es quizás el aspecto más destacado pues exige al periodista determinada capacidad para integrarse con la audiencia.

            Toda esta amalgama de cambios derivó en el llamado “periodista polivalente” hace ya al menos tres décadas, cuando surgieron las primeras redacciones electrónicas y los periodistas comenzaron a ejercitar roles en el proceso productivo ajenos a su función tradicional. Es lo que muchos denominan periodista orquesta, periodista todoterreno, periodista multiformato o periodista multimedia (no entraremos en debates terminológicos) pero que en definitiva no deja de ser la figura del periodista que, por emplear todos los recursos y nuevas tecnologías a su alcance, llamamos también “periodista digital”. El periodista debe aprender a ser multimedia, a dominar las principales técnicas y lenguajes, a trabajar con multiformatos, etcétera, lo que obliga a una constante formación y reciclaje. Hoy, el periodista no puede estar al margen de los nuevos medios y soportes.

            Junto a ello, la tendencia actual es una clara y unánime apuesta por la especialización referida al conocimiento profundo y riguroso de una parcela informativa, materia, sector, con la idea de crear calidad y marca.

            ¿Podemos por tanto concluir que el periodista de hoy  debe ser un “periodista multimedia y especializado”?

       En otro orden de cosas, y sin pretender entrar en mayores complejidades, tal y como adelantábamos antes la irrupción de las nuevas tecnologías en general e internet en particular han forzado a los medios tradicionales a la búsqueda de nuevos modelos de negocio que les permitan no sólo subsistir, si no también mantener su tradicional capacidad de conformar opinión e influencia en los aspectos político, económico y social. “Internet no sólo influye en el modelo de negocio tradicional vinculado al formato físico del papel, basado en el pago por contenidos, los ingresos por publicidad y el control de la información. Los medios tradicionales (prensa escrita, radio y TV) requieren de fuertes inversiones para su puesta en marcha y mantenimiento, por lo que el poder de opinión e influencia se circunscribía a las grandes empresas editoriales o a los medios de carácter público. Pero, con la llegada de internet, el statu quo se transforma, la red satisface con creces las necesidades de inmediatez de la información, por encima de la radio y en dura competencia con la televisión; es un canal de distribución barato, para el que no existen limitaciones de espacio ni de tiempo.

Dicho de otro modo, los medios digitales amenazan la situación dominante, establecida durante décadas, que disfrutaban los medios impresos y que ha obligado a la puesta en marcha de ediciones on-line por parte de las grandes editoriales”.[1]

Y junto a todos estos cambios que hemos señalado, también se ha producido la modificación de los géneros periodísticos clásicos  al nuevo medio Internet como consecuencia de haber asumido cada uno de ellos, en mayor o menor grado, las tres características intrínsecas a la red, a saber, hipertextualidad, interactividad y multimedialidad, dando lugar con ello a lo que podríamos denominar géneros ciberperiodísticos. Ramón Salaverría[2] apunta al respecto algunas ideas realmente interesantes que reflejan los cambios producidos:

  • los géneros ciberperiodísticos siguen cumpliendo las funciones tradicionales sirviendo de modelo de enunciación para el escritor y de horizonte de expectativas para el lector.
  • la hibridación entre géneros ha sido propiciada principalmente por las características expresivas de la hipertextualidad, la multimedialidad y la interactividad.
  • surgen nuevos géneros, como la crónica en directo o la crónica flash.
  • existen diferentes grados de asunción entre los diferentes géneros ciberperiodísticos respecto a la hipertextualidad, multimedialidad e interactividad.
  • diferencias entre realidad y posibilidades que ofrece el medio.
  • en algunos de estos géneros, como en la crónica en directo, se aglutinan características propias de internet junto con características tradicionalmente de medios audiovisuales.
  • distingue la infografía como el género ciberperiodístico que mejor ha aprovechado las posibilidades expresivas del ciberespacio.
  • Planteamiento de los weblogs como puntos de partida en los que los géneros ciberperiodísticos han de fijarse con el fin de “exprimir” las posibilidades de internet.

       En palabras del propio Salaverría, “los géneros ciberperiodísticos se caracterizan por amalgamar dos lenguajes periodísticos previos: el redaccional de la prensa impresa y el audiovisual de la radio y la televisión (…) siguen cumpliendo las funciones tradicionales de todo género literario o periodístico…”.

Continuando con los planteamientos ofrecidos por el autor acerca de los géneros ciberperiodísticos, una de las primera ideas que se prestan a debate tras la lectura de este artículo es la consideración de éstos como nuevos géneros o bien como géneros clásicos “adaptados” al nuevo medio. El punto de vista del autor no deja lugar a dudas al hablar de los género ciberperiodísticos como nuevos modelos de producción editorial en los cibermedios (página 143), si bien éstos tienen en su base a los géneros periodísticos clásicos pues los géneros ciberperiodísticos siguen cumpliendo las funciones tradicionales de todo género literario o periodístico. No se trata por tanto de una mera adaptación al nuevo medio, internet, si no del nacimiento de nuevos géneros, con nuevas características, capaces de explotar nuevas formas expresivas, si bien sus orígenes, e incluso algunas de sus funciones, radican en los géneros clásicos. Tal vez el mejor ejemplo de ello sea la crónica en directo, inexistente en la prensa impresa, por motivos más que obvios, y que toma algunos aspectos de las narraciones deportivas de la radio y la televisión a la vez que reducen el papel del periodista a mero narrador de los hechos. Por tanto, si no existe en otros medios, si toma variados aspectos de otros medios y además transforma el papel del periodista, ¿no es acaso un nuevo producto?, en este caso, ¿un nuevo género? No sería sin embargo éste el caso de otros géneros, principalmente los argumentativos tales como las columnas de opinión o los editoriales, mantenidos casi intactos en el ciberespacio como en los medios tradicionales.

      En otro orden de cosas: “la infografía es, probablemente, el género periodístico que más rápidamente y con mayor acierto ha aprovechado las posibilidades expresivas del ciberespacio (…) género de vanguardia en el uso de la hipertextualidad y la multimedialidad, y también, cada vez en mayor medida, de la interactividad”. Son palabras del autor, contundentes, y necesarias de citar no por debatir, si no por apoyar una idea real y cierta. Si observamos cualquier medio digital observamos a su vez que sólo las infografías aúnan como ningún otro género texto, imagen fija, imagen en movimiento, gráficos, etc.

      Un último planteamiento, entre otros posibles, merece nuestra atención: “todo indica que en ese entorno (el entorno del fenómeno de los weblogs) se están gestando hoy en día muchas de las características formales que reconfigurarán en el futuro estos géneros de autor en los medios”. Los weblogs muestran una clara asunción de las nuevas fórmulas expresivas aportadas por la hipertextualidad, la multimedialidad y la interactividad; los weblogs muestran enlaces no sólo internos, si no también externos (hipertextualidad), así como la conjunción de texto, audio, video, imagen (multimedialidad) y diversas formas de interactividad como foros o chats. Resulta curioso como un medio en origen personal y que puede, y de hecho es, desarrollado por cualquier usuario de internet, servirá de ejemplo a seguir por grandes medios profesionales que no acaban de integrar al cien por cien esos aspectos que ya son una realidad del ciberespacio.

      Todos estos cambios plantean retos, oportunidades y peligros para el profesional de la información los cuáles Gil, en 1999, planteaba de la siguiente manera:

a) Retos

  • Aprender el uso y los beneficios de las nuevas tecnologías y los recursos de Internet.
  • Ser cada vez más preciso, directo y sintético en el trabajo.
  • Proporcionar el contexto mediante la propia investigación directa y el resultado de las búsquedas en Internet, respetando el derecho de autor.
  • Valorar, aprender y aplicar los conocimientos de los diseñadores gráficos en beneficio de la información, pero sobre todo, en beneficio del correcto acceso a ella por parte del usuario.
  • Respetar a los lectores, el gran reto es aprender que toda persona que sepa comunicar y tenga una noticia interesante que ofrecer a la audiencia es potencialmente un informador, ejerce su derecho a informar aunque no trabaje en ningún medio. Porque Internet permite que cualquiera, desde cualquier punto ejerza su poder informativo.
  • Dada la imposibilidad de controlar y certificar la veracidad de los trabajos que se publican en la Red, es primordial aprender a reconocer en ella aquellas fuentes fidedignas, serias y separarlas de lo que es información no contrastada, imprecisa, no consecuente o falsa.

b) Oportunidades

  • Internet simplifica la tarea en términos de la cantidad de posibilidades que brinda: documentación, verificar noticias, recibir convocatorias de prensa, comunicarnos con los pares en el mundo, capturar imágenes y sonidos, entrevistar, etc.
  • Dada su filosofía integradora, Internet ha impulsado la combinación de múltiples formatos en la entrega informativa de los medios, esto sin atentar contra la inmediatez.
  • Enorme aumento del número de las fuentes de información accesibles.
  • A mayor globalización, mayor necesidad de contacto con lo local. Este escenario abre un nuevo horizonte de competencia para el ejercicio periodístico digital en la medida de que éste abra a través de la Red y de su rigor profesional informativo, nuevas oportunidades de desarrollo local y comunitario.
  • La inmediatez e interactividad permiten una relación más directa con el público, tanto es así que en el caso de recibir correos de los “usuarios” la relación se personaliza de tú a tú y se establece cierto grado de intimidad.

 c) Peligros

  • Abusos en los derechos de propiedad intelectual
  • Invasión de la intimidad
  • Piratería
  • Robo de información
  • División digital

 Sobre todos ellos, y debido especialmente a aspectos como la abundancia de fuentes o la necesidad de inmediatez por dar la noticia unida a la actualización constante de la prensa digital, resalta el que quizás sea el mayor de los retos a los que se enfrenta el periodista digital: el mantenimiento y defensa de una ética y deontología profesional idóneas. Trabajar siempre con principios éticos es una necesidad derivada no sólo de la conciencia del profesional, si no también del mercado, en cuanto a credibilidad, además de ser un valor definitorio del periodismo. El éxito y las audiencias no lo justifican todo y, aunque la gente desea inmediatez y facilidad, también desea veracidad, honestidad, credibilidad. Es evidente que la profesión se encuentra inmersa actualmente en una crisis de credibilidad, ¿es esto debido a una crisis de ética profesional del periodista? Jostto Maffeo señala: “podemos asociar esta falta de credibilidad en los medios a la debilidad del ser humano, al que se prostituye, al que se vende, al periodista que es sectario, al que hace prevalecer en todo momento su ideología frente a la transparencia sobre la realidad, al chantaje permanente de determinadas empresas o del propio periodista hacia ellas… a muchísimos factores”. La clave de la credibilidad reside en mantener una postura ética. “No digo que nos vendemos, pero a veces claudicamos, renunciamos a algunas cosas que no tendríamos que renunciar (…) los periodistas pueden llegar a un compromiso: mantenerse honrados, independientes hasta cierto punto. Yo no puedo pretender que un periódico que no es de mi propiedad vaya en una cierta dirección porque no tengo los medios para hacerlo, pero sí se puede convivir en una redacción aunque no comulgues del todo con la empresa. Se puede mantener un nicho de independencia a pesar del entorno”.

La falta de credibilidad de los medios es debida a varios factores. Por un lado, la precariedad de la propia profesión, la falta de medios, de personal y de recursos redaccionales; por otra parte, la deriva de la información cada vez más hacia el entretenimiento.

FUENTE: DIEZHANDINO, Mª Pilar (coord..): El periodista en la encrucijada, Ed. Ariel, Barcelona, 2012
FUENTE: DIEZHANDINO, Mª Pilar (coord..): El periodista en la encrucijada, Ed. Ariel, Barcelona, 2012

Otro aspecto que explica la pérdida de credibilidad es la clásica separación entre información y opinión; cuando esta línea no se respeta, surgen los problemas.

La gran cuestión es: ¿quién es el responsable de esta pérdida de credibilidad? ¿la empresa o el periodista?

FUENTE: DIEZHANDINO, Mª Pilar (coord..): El periodista en la encrucijada, Ed. Ariel, Barcelona, 2012
FUENTE: DIEZHANDINO, Mª Pilar (coord..): El periodista en la encrucijada, Ed. Ariel, Barcelona, 2012

[EXTRACTO DE MI PROYECTO DE FIN DE CARRERA, 2013]


[1] CEREZO, J.M. y ZAFRA, J.M., El impacto de Internet en la prensa. Publicado en Cuadernos Sociedad de la Información, nº3. Madrid, Fundación Auna, 2003.

[2] SALAVERRÍA, Ramón: “Géneros ciberperiodísticos”, publicado en Redacción periodística en internet, págs. 141-167, 2005.

4 thoughts on “Periodismo Digital (III): grandes transformaciones en la profesión periodística [2ªparte]”

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  2. El periodista es un profesional con una proyección muy meritoria si se es fiel a unos principios de honestidad, procurando el bien del pueblo (periodismo de investigación) importante si se procura sembrar con ética su trabajo,creando un vínculo entre el informador y el receptor que será el benefactor de esa comunicación apreciada, repercutiendo en su autor que será apreciado. Hipólito Romero Hidalgo, Ingeniero Téncio de Minas

    1. Efectivamente, en el periodismo es fundamental el papel jugado por la honestidad, mantener unos principios éticos profesionales fundamentales y, por qué no, ser fiel a los propios principios personales. Todo ello genera una imagen de integridad personal que el usuario (público, oyente o lector) valora muy positivamente. Junto a ello, tal y como muy acertadamente mencionas, resulta indispensable “procurar el bien del pueblo”; la crisis de credibilidad actual de la profesión periodística deriva en gran parte del hecho de que muchos han olvidado que el periodismo es y debe ser una profesión de servicio.
      Gracias Hipólito por compartir tus impresiones en este blog.
      Un saludo, @jalfocea.

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