Ruptura de las barreras espacio-tiempo en la difusión del conocimiento

     globalización

      Las nuevas tecnologías han transformado de forma radical nuestros modos de vida; es un hecho que nuestra actual forma de comunicarnos, informarnos e incluso entretenernos, dista enormemente de las formas en que nuestros abuelos, e incluso nuestros padres, las llevaban a cabo.

      Son muchos los avances tecnológicos y electrónicos que han transformado de forma notable nuestros modos de vida (ordenadores personales, tecnología digital en general, el teléfono móvil y el smartphone más tarde, tablets y un largo etcétera) pero nada sería igual sin la red de redes, Internet. Sólo la red ha conseguido de forma plena consolidar el camino hacia un mundo realmente globalizado desde las perspectivas de la información y la comunicación, es decir, acercarnos a esa “Sociedad de la Información” o “Aldea Global” de la que hablábamos la pasada semana. Y ello a su vez sólo fue posible gracias a un espíritu muy particular que marcó no sólo los orígenes y la difusión social de internet, si no que en la actualidad constituye su razón de ser de tal forma que hoy internet no podría entenderse de otra manera que no fuese dentro de los conceptos de intercambio, colaboración o carácter abierto entre otros.

      Castells (2001)[1] señala que internet surge, evoluciona y alcanza una posición global gracias a la convicción de la gran mayoría los que han participado en el proyecto de que debía ser una red global y de carácter abierto que facilitase la comunicación y el intercambio de información. Lógicamente no es su única causa, pero sí el impulso fundamental para que internet sea lo que hoy es.

     Internet surge como una red de comunicación militar estadounidense (MilNet = Military Network) el año 1983 a partir de Arpanet, inicialmente un proyecto común de varias instituciones científicas y militar pero, a partir de 1983, por motivos de seguridad se separaron los contenidos militares para que Arpanet fuese sólo de carácter científico, red a partir de la cual se crearía más tarde Internet, si bien durante una etapa de transición ambas redes estaban unidas. Frente a lo que ahora es internet, la idea originaria, gestada en plena Guerra Fría, no era si no poder mantener las comunicaciones entre los diferentes sectores militares estadounidenses en caso de un hipotético ataque nuclear soviético. Por tanto, pese a sus orígenes y a su inicial evolución, ¿qué hizo que internet sentase las bases y, en definitiva, permitiese la consolidación de un mundo global en lo que a comunicación e información se refiere? Castells, en el mismo artículo antes citado, señala varios factores a destacar:

  • la conjunción de la investigación científica, la investigación militar y la cultura de la libertad.
  • el interés de los participantes por ir más allá de los intereses militares iniciales.
  • el importante papel jugado por los propios usuarios en el desarrollo de internet.
  • el desinterés de las empresas privadas y organismos públicos que facilitó el avance de la red en un ambiente de libertad.

A nuestro juicio, uno de los factores-clave fue la “interconexión de ideas” en cuyo desarrollo jugó un importantísimo papel la cultura de la libertad o cultura libertaria, deseosa de que internet fuese un sistema abierto que permitiese el intercambio de información y la comunicación entre personas. Fue a partir de dicha cultura o pensamiento de la libertad como surge la arquitectura abierta que posibilita internet tal y como hoy lo conocemos, y cómo ésta arquitectura abierta permitió a su vez, en ese clima de libertad creadora, que internet haya sido configurado por el propio uso de los usuarios, es decir, ha sido el propio uso que los usuarios han ido dando a la red, lo que la ha configurado tal y como hoy es.

            Todo este conjunto de ideas que hemos repasado muy fugazmente condujeron finalmente a dos rupturas esenciales sin las cuáles hoy no podríamos hablar de Sociedad de la Información y el Conocimiento: la ruptura de la barrera del espacio, y la ruptura de la barrera del tiempo, ambas consideradas en diferentes sentidos.

        LA RUPTURA DE LAS BARRERAS DEL ESPACIO

      Desde el punto de vista espacial, los medios digitales han superado las barreras físicas del espacio; la prensa escrita cuenta con un espacio determinado, un cierto número de páginas al que debe ajustarse la totalidad de la información presentada lo cual provoca bien la modificación de los textos, bien la inclusión o exclusión de aportes complementarios tales como fotografías, infografías, etcétera o, incluso, la no aparición de una información. En la era de la información y la comunicación, los diarios son digitales (si bien coexisten con la prensa escrita), están ubicados en la red y su capacidad de almacenamiento es prácticamente ilimitado lo que permite la inclusión de todo tipo de elementos: texto, gráficos, imágenes, vídeos, audios, infografías, etc. El mensaje ya no tiene un principio ni un fin concretos pues el usuario “diseña” su propio mensaje en el sentido de que escoge entre diversas informaciones complementarias y puede navegar entre unos y otros enlaces vinculados a la noticia o mensaje de su interés.

      Pero la ruptura de las barreras espaciales no sólo hace referencia al espacio físico dónde se ubican los mensajes, si no al acercamiento de las personas. En la sociedad de la información y la comunicación, poco importa la distancia que medie entre dos usuarios, o entre el usuario y el lugar geográfico dónde se genera el mensaje pues el acceso es absoluto; desde España, podemos acceder a la edición del New York Times o de cualquier diario, blog, televisión, etc. del mundo. La información se ha vuelto universal pues es accesible de forma potencial desde cualquier lugar del planeta. Además, sistemas tan populares como Skype, Facetime y muchos otros permiten a personas ubicadas a miles de kilómetros comunicarse audiovisualmente lo que, sin lugar a dudas, favorece la cercanía dentro de la distancia y contribuye, en el ejercicio de la profesión periodística, a mantener un contacto personal, directo y permanente con nuestras fuentes, compañeros de trabajo…

LA RUPTURA DE LAS BARRERAS DEL TIEMPO

            Por otro lado, las nuevas tecnologías, su aplicación, han desdibujado también los límites temporales. Ya no es necesario esperar al día siguiente para acceder a la información de nuestro interés pues la prensa digital se actualiza de forma constante (lo que a su vez tiene una repercusión concreta en el ejercicio de LA profesión periodística) y el acceso por parte del usuario nada más que está limitado a su interés. Si antes mencionábamos que el acceso a la información puede efectuarse desde cualquier lugar, ahora añadimos que el acceso a la información puede efectuarse en cualquier momento y, además, de forma casi instantánea. La comunicación, en el mundo digital, se ha hecho bidireccional e instantánea.

 

      En definitiva, y siguiendo también la línea planteada por Guillermo López García[2], se ha producido una ruptura del tiempo y del espacio pues los medios digitales han superado los límites físicos de capacidad de almacenamiento, geográficos de difusión de la información (universalidad) y temporales, en cuanto a la inmediatez y simultaneidad de las informaciones, respecto de los medios tradicionales.

(EXTRACTO DE MI PROYECTO DE FIN DE CARRERA, PERIODISMO)

BIBLIOGRAFÍA


[1] “Lecciones de la historia de Internet”, capítulo publicado en CASTELLS, Manuel: La Galaxia Internet, págs.. 29-49, 2001.

[2] LÓPEZ GARCÍA, Guillermo: “Características de la comunicación en red”, publicado en Modelos de comunicación en internet, págs. 37-56, Tirant Lo Blanc, Valencia, 2005.

 

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