La sociedad de la información y el conocimiento

            A día de hoy nadie duda de que vivimos en la llamada “sociedad de la información y el conocimiento”, unos conceptos presentes en nuestro día a día y que, a fuerza de escuchar o leer se han integrado plenamente en nuestro lenguaje. Esta “sociedad de la información” hace referencia a un mundo globalizado en el que las fronteras se han desdibujado de nuestro imaginario y la circulación de información es casi instantánea, “multigeográfica” y enormemente abundante. Sin embargo, tales consideraciones, hechas casi siempre desde el mundo occidental desarrollado, requieren severas matizaciones pues si bien constituyen una realidad en avance, lo cierto es que cuenta, principalmente, con límites socio-económicos así como religiosos y/o políticos. El siguiente gráfico, tomado de la sección estadística de la UIT (Unión Internacional de Telecomunicaciones), ilustra a la perfección y sin que sean necesarios mayores comentarios, como el mayor grado de penetración y uso de internet se corresponde con las áreas desarrolladas del planeta:

Sin título

Aun así este gráfico precisa de enormes matizaciones pues América incluye a países tan dispares como Estados Unidos y Ecuador (por citar sólo algún ejemplo), y Asia y el Pacífico incluye a países con un índice de desarrollo humano tan dispar como Japón frente al hermético Corea del Norte, donde el régimen totalitario actual mantiene, aún a día de hoy, vetado internet para sus habitantes, tal y como ocurre en al menos una docena de países en el mundo, señalados por Reporteros sin Fronteras como “enemigos de Internet”. ¿Deberíamos entonces hablar de un “occidente globalizado”, entendiendo por occidente a la parte del mundo desarrollado y siempre dentro del ámbito de la información y la comunicación, en lugar de la tan extendida expresión “sociedad de la información”?

       Lo cierto, y ciñéndonos ya a aspectos estrictamente tecnológicos y periodísticos, es que el avance de internet y por tanto, de esa sociedad de la información, es continuo e imparable. En 1962 el filósofo canadiense Marshal McLuhan acuñó por vez primera el término “Aldea Global” para referirse al cambio producido principalmente por la radio, el cine, y la televisión, medios de comunicación audiovisual que difunden imágenes y sonidos de cualquier lugar y momento y ocupaban un espacio cada vez más importante en el hogar y la vida cotidiana. Ésta quizás sea la primera definición que podemos encontrar de “sociedad de la información” pues cuenta con unos conceptos-clave que definen la situación en que nos hallamos ahora: “medios de comunicación audiovisual que difunden imágenes y sonidos de cualquier lugar y momento”. Como veremos más adelante, la ruptura de las barreras geográficas y temporales constituyen características esenciales del nuevo periodismo digital en particular, y de la sociedad de la información en general.

       Raúl Trejo Delarbre, en su artículo Vivir en la Sociedad de la Información. Orden global y dimensiones locales en el universo digital (2001), señala los diez rasgos que, a su juicio, definen la Sociedad de la Información:

1.Exuberancia, debida al enorme volumen de información disponible.
2.Omnipresencia. Los medios de comunicación se han convertido en el espacio de interacción social por excelencia, lo que facilita el intercambio de ideas, información, experiencias
3.Irradiación. Distancia ilimitada que alcanza la difusión de los mensajes; es la difuminación de las barreras geográficas y la relativización de las distancias.
4.Velocidad. Transmisión de los mensajes de forma casi instantánea.
5.Multilateralidad / Centralidad. Posibilidad de recibir la información en prácticamente cualquier parte, si bien la gran mayoría de ésta se origina en sólo unos “pocos” centros.
6.Interactividad / Unilateralidad. La difusión de los mensajes es bidireccional; hemos pasado de consumidores pasivos de información a sujetos también activos generadores de información.
7.Desigualdad. Cito literalmente: “Internet, igual que cualquier otro instrumento para la propagación y el intercambio de información, no resuelve por sí sola los problemas del mundo. De hecho, ha sido casi inevitable que reproduzca algunas de las desigualdades más notables que hay en nuestros países. Mientras las naciones más industrializadas extienden el acceso a la red de redes entre porcentajes cada vez más altos de sus ciudadanos, la Internet sigue siendo ajena a casi la totalidad de la gente en los países más pobres o incluso en zonas o entre segmentos de la población marginados aún en los países más desarrollados.”
8.Heterogeneidad. Internet es el reflejo de las actitudes sociales; se ha convertido en un gran foro donde aparecen manifestaciones de toda índole, tanto positivas como negativas.
9.Desorientación. El exceso de información disponible genera aturdimiento; “se necesitan aprendizajes específicos para elegir entre aquello que nos resulta útil, y lo mucho de lo que podemos prescindir”.

10.Ciudadanía pasiva. De nuevo cito literalmente: “La dispersión y abundancia de mensajes, la preponderancia de los contenidos de carácter comercial y particularmente propagados por grandes consorcios mediáticos y la ausencia de capacitación y reflexión suficientes sobre estos temas, suelen aunarse para que en la Sociedad de la Información el consumo prevalezca sobre la creatividad y el intercambio mercantil sea más frecuente que el intercambio de conocimientos”.

En 2006, María Jesús Casals Carro, profesora de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, señalaba también las características definitorias de la sociedad de la información y el conocimiento como sigue:

  • Globalización económica y cultural a la vez que se afianza el arraigo de las identidades territoriales y de grupos (tribalismo).
  • Valor creciente de la información.
  • Continuo avance científico y tecnológico.
  • Necesidad de formación continua y renovación de la adquisición de conocimientos.
  • Información sobreabundante.
  • Existencia del ciberespacio.
  • Redes de distribución de información de ámbito mundial.
  • Omnipresencia de los medios de comunicación de masas e Internet.
  • Reorganización del sistema socioeconómico.
  • Cambios sociales: diversidad cultural y lingüística.
  • Incremento de la desigualdad en el acceso y disfrute del conocimiento entre naciones, comunidades e individuos.
  • Movilidad de las personas y del dinero.
  • Deslocalización empresarial.
  • Capacidad de rápida movilización de masas por SMS.

      Salvando las evidentes distancias, ambos ejemplos, tomados de entre los muchos existentes, nos permiten construir una idea de lo que significa vivir en la Sociedad de la Información y el Conocimiento: un mundo, el desarrollado u occidental, donde las barreras geográficas se han difuminado, así como las barreras temporales; un mundo donde la información está presente en cantidades ingentes, dónde el usuario ha pasado de sujeto pasivo a sujeto plenamente activo, capaz de opinar e incluso generar noticias desde cualquier lugar y en cualquier momento. Pero también un mundo globalizado donde la aplicación de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación no ha contribuido a mitigar las desigualdades sociales existentes y que, además, plantea nuevos retos, tanto para los profesionales del periodismo como para los usuarios, para los que se requiere una formación específica como, entre otros, la selección de información veraz y relevante o el mantenimiento de principios éticos y deontológicos en el momento de contribuir a la información global.

[EXTRACTO DE MI PROYECTO DE FIN DE CARRERA DE PERIODISMO, 2013)

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